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Analistas 26/09/2018

Apertura importadora y modernización agro-industrial

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

Con la colaboración de Juan Sebastian Joya

En ocasiones anteriores hemos tenido la oportunidad de analizar a profundidad la pobre calidad del ajuste externo de Colombia, tanto en sus elementos “por encima de la línea” (déficit de cuenta corriente) como por “debajo de la línea” (financiamientos en la cuenta de capital).

Resaltábamos que no era conveniente que el grueso de ese ajuste externo estuviera ocurriendo por cuenta de una contracción de las importaciones de 30% en dólares, afectando particularmente los bienes de capital.

El ideal era que dichas importaciones estuvieran creciendo al ritmo de la economía y que el cierre en la brecha externa ocurriera por cuenta del repunte de las expor- taciones no-tradicionales (del agro y de la industria), lo cual no ha estado ocurriendo.

Si bien el déficit externo se redujo a 3,6% del PIB durante el primer semestre de 2018, esta todavía es una cifra elevada respecto de 2,5% del PIB que uno estimaría como sostenible (ver Informe Semanal No. 1362 de mayo de 2017).

Mas aún, la balanza comercial fue de -1,6% del PIB en la primera mitad de 2018, mostrando un deterioro de casi 2 puntos del PIB respecto del superávit de que se tenía antes del desplome de los precios del petróleo de 2014-2015 (ver Comentario Económico del Día 20 de septiembre de 2018).

Como resultado del ajuste errado por el lado de las importaciones, ahora Colombia exhibe una menor penetración importadora (medida como la relación del Valor importado/PIB).

En efecto, este valor es actualmente de solo 14%, muy inferior respecto del promedio regional de 23%. Respecto de nuestros referentes de México (40%) y Chile (27%) estamos aún más distantes, ver gráfico adjunto.

Solo recientemente se ha visto un repuntar de las importaciones, en línea con la recuperación de las perspectivas de crecimiento de nuestro PIB-real hacia 2,7% en 2018 y 3,3% en 2019. Así, las importaciones han venido creciendo a ritmos del 7% anual en lo corrido del año a junio de 2018.

A pesar de ello, la composición de estas importaciones todavía deja mucho que desear, pues se ha concentrado en bienes de consumo y bienes intermedios, pero no así en bienes de capital. Veamos esto con más detalle.

Los bienes de consumo han aumentado su participación en el total de importaciones de 20% en 2009 a 25% en 2018. Actualmente predominan las compras externas de bienes de consumo no duradero (56% de las importaciones de bienes de consumo en 2018 vs. 49% en 2009).

Nótese que esta tendencia ha cobrado fuerza con la cobertura de Tratados de Libre Comercio (TLCs) que ya bordean 65% de nuestro comercio externo, dejando entrever las limitaciones del aparato productivo nacional a la hora de competir con productos extranjeros.

En lo corrido del año a junio de 2018, las importaciones de bienes de consumo crecieron 7,2% anual (en dólares), lideradas por expansiones del 9,9% en bienes no duraderos.

Las importaciones de bienes intermedios también han ganado participación al ascender de 40% en 2009 a 45% en 2018. Estas compras continúan concentradas en materias primas para el sector industrial (75% de las importaciones de bienes intermedios en 2018 vs. 82% en 2009).

Este rubro ha recuperado dinamismo en lo corrido del año a junio de 2018 (7,2% anual), en línea con el mejor desempeño de la industria (+0,8% anual en el primer semestre de 2018 vs. -1,8% en el primer semestre de 2017). Sin embargo, el ritmo de modernización del sector industrial todavía deja mucho que desear.

Finalmente, las importaciones de bienes de capital siguen perdiendo peso en el total de las importaciones, pasando de 40% en 2009 a 30% en 2018. Recordemos que la favorabilidad en los términos de intercambio durante 2008-2013, sumado a la entrada en vigor de varios TLCs, había acelerado el transporte de carga hacia y desde los puertos marítimos.

No obstante, el fin del auge minero-energético trajo una considerable pérdida de dinamismo para las compras de equipo de transporte (25% de las importaciones de bienes de capital en 2018 vs. 38% en 2009).

Asimismo, se mantiene el letargo de las importaciones de bienes de capital agrícolas (participando tan solo con un 1% del total de importaciones de bienes de capital). Esta no es una dinámica favorable para la era del posconflicto en Colombia, donde se suponía que la dotación de distritos de riego y de vías secundarias-terciarias haría la diferencia en materia de absorción de mano de obra desmovilizada.

En vez de esto, datos del último Censo Nacional Agropecuario estiman que tan solo 17% de los productores agrícolas cuenta con maquinaria agropecuaria. En lo corrido del año a junio de 2018, las importaciones del total de bienes de capital es la de menor crecimiento, a ritmos de 6,5% anual (también en dólares).