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La sostenibilidad de la banca en firme

Uno de los avances más significativos de nuestra vida en sociedad es la importancia que se le ha venido otorgando al desarrollo sostenible. Este tema, de hecho, pasó de ser exclusivo de la agenda pública a tener ahora un liderazgo compartido con las organizaciones privadas. Sin embargo, las acciones que promueven el desarrollo sostenible no deben implementarse de manera aislada sino deben ser parte de una estrategia de largo plazo en las organizaciones.

En este contexto, los informes de sostenibilidad se han venido constituyendo como una de las piedras angulares en este proceso. Su filosofía no es otra que abogar por la medición, divulgación y rendición de cuentas frente a los intereses internos y externos en relación con el desempeño de la organización y con el desarrollo sostenible.

El Informe de Sostenibilidad de la Banca en 2015 incorpora precisamente estos lineamientos dada la importancia de realizar una gestión sostenible y de generar valor a sus grupos de interés. En este informe se actualizó el mapeo de los grupos de interés del sector, se identificaron los asuntos materiales en sostenibilidad para ser divulgados por el sector y se analizaron los resultados de la encuesta que permitió recabar la información de los asuntos materiales a reportar.

Con la identificación de los grupos de interés (entidades financieras, consumidor financiero, Gobierno y entidades regulatorias, entre otros), se realizó una exhaustiva evaluación sobre los asuntos materiales del sector, aquellos asuntos económicos, sociales y ambientales que son relevantes para su sostenibilidad, y se procedió a priorizar 10 de acuerdo con su impacto económico, social y ambiental sobre los grupos de interés. Se destacan, desde el ámbito económico, los asociados a la rentabilidad, al crecimiento y estabilidad del sistema financiero y a la educación financiera. Desde el punto de vista ambiental y social, se destaca la gestión ambiental corporativa y el desarrollo e inclusión de comunidades en el sector financiero.

Es ilustrativo que dentro de los resultados más importantes se encuentre el incremento en la innovación por parte de la banca, pues el número de productos financieros innovadores en el mercado pasó de 7 en 2010 a 20 en 2015. Se identificó, en materia de beneficios sociales, que el sector ha logrado colocar créditos por cerca de $6,2 billones en productos que generan amplios beneficios sociales, y cerca de $1,4 billones en recursos que han generado impactos ambientales significativos. Por otro lado, los resultados mostraron que cerca de un 74% de las entidades han trabajado políticas para el diseño justo y responsable de productos financieros que incorporan contenidos adicionales a los que exige la ley.

Sin embargo, aunque también se encontraron importantes avances en materia de crecimiento, beneficios a empleados y política de proveedores, hay todavía un camino importante por recorrer en cuanto al control del impacto ambiental. De hecho, la encuesta de sostenibilidad señaló que el 60% de las entidades no cuentan aún con información disponible sobre políticas o lineamientos en el análisis de crédito para el control del impacto ambiental y social.

Adicionalmente, temas como el acceso y uso de los productos y servicios financieros, especialmente en la población rural, así como la respuesta tecnológica que debe dar el sector a los cada vez más exigentes consumidores financieros, son algunos de los desafíos que requieren de un esfuerzo adicional.

La realización de este informe evidencia el interés por parte de la banca en seguir construyendo un sector financiero sólido, confiable y, especialmente, sostenible. El insumo-producto de este ejercicio nos permitirá seguir trabajando de una manera focalizada sobre los diferentes retos que tenemos en estos frentes. Esto, sin duda, permitirá no solo que se fortalezca la relación entre los diversos grupos de interés, sino que se genere un valor social adicional y se promueva un desarrollo integral y sostenible.