En esta difícil coyuntura económica que nos ha dejado el covid-19 ha quedado claro que la planeación financiera juega un papel determinante en el porvenir y crecimiento económico de una nación. La correcta administración de los recursos, la cultura del ahorro, el endeudamiento responsable, y la gestión y valoración del riesgo por parte de cada hogar son factores que reflejan, en el agregado, la resiliencia del país para sortear escenarios de estrés. Sin embargo, la actual situación ha dejado al descubierto las debilidades de los colombianos para manejar sus finanzas personales basados en los principios de ahorro y uso eficiente de los recursos para la consecución de metas a futuro.

Dentro de la teoría económica, el ahorro es uno de los componentes del crecimiento económico más relevantes al determinar la inversión interna, mejorar el bienestar de la población y definir, ante difíciles escenarios, las decisiones de consumo presentes y futuras. Según cifras del Banco Mundial a 2019, los colombianos ahorramos el equivalente al 16% del PIB, una cifra que luce baja si se compara con la de México (23%), Chile (22%), Perú (22%) y el promedio de América Latina (18%). Sin duda, este mayor déficit que prevalece en Colombia está relacionado con la exigua educación económica y financiera en el país.

Este último punto es una preocupación que ha estado presente en la agenda política del Gobierno Nacional atendiendo al interés de los distintos actores de la sociedad, y que hoy de nuevo nos lleva a reflexionar sobre estrategias de mayor alcance y efectividad para que la población y futuras generaciones puedan contar con mayor información y mejores herramientas que fortalezcan su capacidad de toma de decisiones financieras.

En esta línea, atendiendo a las recomendaciones de la OCDE sobre la incorporación de los temas de educación financiera dentro de una estrategia nacional, que involucre a los niños de todas las edades, y tras las lecciones aprendidas por diferentes actores públicos y privados del país en programas previamente implementados, el Ministerio de Educación Nacional, Fasecolda y Asobancaria han sumado esfuerzos para presentar Nueva Pangea, un programa unificado que tiene sus bases en el Conpes “Política Nacional de Inclusión y Educación Económica y Financiera”.

Esta estrategia de educación financiera, cuya plataforma y materiales estarán a disposición de los interesados de forma gratuita a partir del primer trimestre de 2021, es una herramienta lúdico-pedagógica diseñada para fortalecer los conocimientos, habilidades y aptitudes de los estudiantes de noveno a once grado de los colegios colombianos a la hora de decidir, administrar y planear el uso de sus recursos. Esto será posible a través del desarrollo de misiones en torno a la gestión del riesgo y actividades socio-ocupacionales y financieras, útiles en contextos académicos, laborales y de emprendimiento.

Cabe resaltar que el enfoque de este programa hacia las nuevas generaciones se basa en su mayor exposición a la revolución de los medios de pagos digitales, así como en los riesgos asociados a la creciente oferta de productos y servicios para administrar recursos, que imposibilitan que otras generaciones aconsejen apropiadamente la toma de decisiones.

Sin lugar a duda, el trabajo y responsabilidad de llevar Nueva Pangea a los estudiantes es un paso en la dirección correcta para no solamente obtener resultados favorables en la construcción y consolidación de mejores hábitos financieros personales, sino también lograrlo en entornos laborales y sociales que forjarán una senda hacia una mejor calidad de vida de los colombianos.