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Responsables con la confianza

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Cuando hablamos de responsabilidad, necesariamente lleva implícito una incidencia social, porque toda acción realizada o palabra emitida genera un impacto en otros. Mandela decía que no era su costumbre usar las palabras a la ligera, porque 27 años en prisión le enseñaron a usar el silencio de la soledad para entender qué tan valiosas son las palabras y cómo los discursos impactan la forma en que las personas viven o mueren.

La comunicación no solo tiene un gran poder, sino que también tiene un gran potencial que está listo para gestionar, porque ya no es bidireccional sino multidireccional; pues tiene la capacidad de movilizar para transformar realidades y porque permite conectar para construir comunidades. La condición es que este potencial se debe gestionar de forma responsable.

En este sentido, la gestión comunicacional debe estar en un marco moral de respeto y ser socialmente responsable. Pero esto va más allá de cumplir con las características básicas de proporcionar una información clara, precisa, veraz y oportuna; se trata de generar confianza.

La confianza, está cada vez más en decadencia. De acuerdo con el monitoreo desarrollado por Latinobarómetro en los últimos 20 años, el resultado de 2017 llegó al punto más bajo del promedio nacional en Latinoamérica con tan solo 14% de confianza interpersonal.

Para que haya unión en las comunidades y por consiguiente en la sociedad, la condición necesaria es fortalecer la confianza, y es aquí donde la visión de una comunicación responsable adquiere otro sentido y significado. Ante la urgencia de recomponer los lazos de confianza, la comunicación responsable se debe poner en acción para minimizar la manipulación de información, la generación de rumores, el incremento de desesperanza y evitar que se anule la capacidad de creer en los otros. Esta visión responsable buscaría entonces incrementar los niveles de confianza al darse la oportunidad de propiciar un real conocimiento de quién es el otro, sin máscaras y cambiando el estar a la defensiva, para construir relaciones transparentes y tejer lazos que posibiliten los vínculos.

Hay que humanizar la comunicación, ya que en el mar de medios y herramientas en que estamos inmersos donde supuestamente interactuamos, pero estamos cada vez más alejándonos los unos de los otros; se debe trabajar para recuperar las capacidades relacionales de escuchar para aprender del otro, de dialogar para construir conjuntamente, de articular para sumar esfuerzos, de involucrar para propiciar la participación y de conectar para construir redes colaborativas.

Recuperar la confianza es un imperativo, porque si no existe, no habrá credibilidad en lo que se diga o se haga, y, por ende, cada día será más difícil lograr que una colectividad, comunidad o los integrantes de una organización se movilicen para aportar a un objetivo común. En el ámbito de la ciencia, por ejemplo, en donde se construye conocimiento de forma colectiva, se hace necesario que esta nueva responsabilidad de la comunicación sea relevante; por ello este tema fue eje central del primer Foro ILSI Latinoamérica, la temática central fue “Comunicación Responsable en Ciencia, nutrición y alimentos”, en el cual presenté esta reflexión que hoy les comparto.
El reto actual es hacer evidente la importancia de la responsabilidad en la gestión comunicacional, para recuperar el relacionamiento que lleve a construir confianza.

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