Analistas

La paz en común

Después del plebiscito con su ajustado resultado, podemos ratificar que SÍ tenemos algo que nos une y es que la mayoría de los colombianos ¡Queremos la PAZ! Pero, si existe un objetivo común, ¿qué pasó?, ¿qué está pasando? y ¿qué se puede hacer desde una mirada comunicacional?

Sobre lo que pasó. El proceso de paz se dio a conocer desde su inicio en el año 2012, de forma pedagógica, con herramientas multimedia, charlas, se abrieron espacios de participación nacionales, y a medida que se avanzaba en los Acuerdos, estos contenidos eran publicados en la web; pero todo este material y esfuerzos se enfrentaron a una población colombiana con pocos hábitos de lectura y con desinterés por enterarse a profundidad sobre lo acordado; generando un espacio propicio para que se creyera fácilmente lo que se rumoraba, aunque eso fuera una falacia y el desinterés o pereza llevó a que no se verificara o se buscaran argumentos en contexto. 

Por otra parte, el gerente de la campaña del NO, en entrevista con este Diario respondió así a esta pregunta: “La campaña del SÍ fue basada en la esperanza de un nuevo país, ¿cuál fue el mensaje de ustedes? La indignación. Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”.  Es contradictorio, que, para una campaña por la paz, se promueva el enfrentamiento. Pero aquí está una explicación de por qué se generó la división entre los del NO con los del SÍ, era su estrategia. 

Ahora, ¿qué está pasando? Desde el domingo estamos inmersos en la incertidumbre, con desesperanza para algunos y para otros, satisfacción, aunque con un sinsabor. También se viven enfrentamientos por encontrar culpables de haber detenido un proceso de paz, con el temor de que éste no llegue a feliz término. Este panorama de desconcierto se vivencia más en los territorios, pero desafortunadamente no es visible. Allí se percibe un sentimiento de luto, silencio, asombro de ver cómo las ciudades decidieron sobre su futuro y lo expresan así: “todos deberían aceptar el Acuerdo de paz, incluyendo a quienes nunca han padecido el conflicto directamente, pero aún así se atrevieron a votar en contra de la paz en nuestros territorios”.

Las víctimas que son la esencia de los Acuerdos, y la razón porque la paz sea estable y duradera para que no haya repetición, están pasando a un segundo o tercer plano por el protagonismo político. Lo que no se debe perder es esta esencia en este proceso de paz. 

La paz por naturaleza es relacionamiento, diálogo; es comunicación. Por ello, lo que debemos recuperar y blindar son las relaciones, que nos una el propósito que perseguimos, que recordemos que el diálogo inicia con una escucha activa (así sea virtual) y que la base de una relación pacífica es el respeto. 

Si estamos en un proceso de diálogos de paz, se debe mantener un vocero oficial para mantener informados de forma permanente al país y al mundo, con el propósito de salir de la incertidumbre, conociendo el proceso de consolidación de los Acuerdos de forma clara, veraz y transparente. 

En lo cotidiano, se deben desarmar las palabras para cambiar expresiones como: “no nos van a convencer” por “vamos a comprender y a escuchar argumentos”, “Estos no quieren la paz” por “se necesita de todos para construir la paz”, o “¡Qué tema tan aburrido!, esperemos a ver qué pasa” por “Es nuestro futuro y aporto al convivir en paz”. En este momento, necesitamos apropiar la filosofía que ayudó al proceso de paz en Sudáfrica y es UBUNTU: “Yo soy, porque nosotros somos” y empieza por reconocer y aceptar la humanidad, la igualdad y el valor de cada persona.