Analistas

El valor de la naturaleza

Según el Informe de Riesgos Globales 2017 del Foro Económico Mundial, por primera vez, los aspectos medioambientales dominan el panorama de alto riesgo y de alta probabilidad, con fenómenos meteorológicos extremos emergiendo como principal riesgo global. 

Ante la urgente necesidad de involucrarnos en el cuidado y preservación del medio ambiente; lo primero es valorar la naturaleza. La madre naturaleza tiene un gran efecto en los seres humanos. La explicación está en la Biofilia, que es nuestro sentido de conexión con la naturaleza, y múltiples investigaciones ya han demostrado que el contacto con ambientes naturales tiene múltiples beneficios para la calidad de vida. Por ejemplo, contribuye a mejorar la concentración, baja la ansiedad, ayuda a sanar, reduce el estrés, minimiza la depresión, fortalece el sistema inmunológico, entre otros. En pocas palabras la naturaleza es una fuente de bienestar permanente.

Para retomar el valor que tiene la naturaleza en nuestra vida, es imperativo realizar cambios en la forma de vivir, producir y consumir, además de promover y respaldar iniciativas innovadoras que permitan recuperar la conexión con ella y de esta manera aportar a la sostenibilidad del planeta. Ante este grave escenario, la buena noticia, es que, en nuestro país, ya existen proyectos que logran esta valoración con la naturaleza y que permiten recuperar ésta conexión. 

A solo media hora de Bogotá, ya es realidad el primer proyecto inmobiliario permacultural de Colombia – Villa Mahia, que es una nueva forma de vivienda respetuosa del medio ambiente, con base en un sistema ecológicamente equilibrado y productivo donde se mezclan la bioconstrucción, la agroecología y la zootecnia.

Este proyecto liderado por emprendedores como Cesar Florián y Ricardo Leyva, nació como un sueño de poder conectar las necesidades básicas de las personas con la naturaleza sin hacer daño. No solo es hacer casas, sino ofrecer un nuevo estilo de vida.

Este estilo de vida también posibilita una convivencia pacífica, de acuerdo con una investigación de la Universidad de Illinois “las zonas donde hay espacios verdes la gente es más sociable, se construyen vínculos importantes de vecindad, un mayor sentido de comunidad, más confianza y mayor voluntad de ayudar a los demás”. 

Por otra parte, lograr en las ciudades esta conexión con la naturaleza, también es posible y necesario, por ejemplo en el plan de desarrollo “Bogotá mejor para todos” se promueve el disfrute de los cerros orientales con senderos ecológicos para recorrer la ciudad de sur a norte disfrutando de la naturaleza; así mismo, contempla la creación de grandes parques y recuperación de centenares de parques zonales y barriales, además de recuperar las rondas de los ríos y quebradas, los humedales y las zonas protegidas. 

Tenemos retos urgentes; en lo institucional, fortalecer los planes de desarrollo, proyectos y políticas públicas que prioricen la sostenibilidad ambiental para mantener la gran riqueza natural y biodiversidad de Colombia. En el ámbito empresarial, seguir generando conciencia que la naturaleza no es una fuente inagotable y que su potencial se debe direccionar hacia la sostenibilidad ambiental y social para mejorar la calidad de vida de sus grupos de interés. 

En este momento no es una opción sino una obligación y deber, porque ya hemos llegado a niveles críticos que atentan contra la vida misma si no se toman acciones urgentes donde nos involucremos todos.