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Confianza, la clave de la seguridad

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Según el Fondo Mundial de Poblaciones de Naciones Unidas, la población urbana mundial pasó de 2.300 millones de personas en 1994, a 3.900 millones en 2014 y se espera que para  2050, ascenderá a 6.300 millones. América es el continente más urbanizado con el 80% de su población en urbes, y en el caso específico de Colombia, está cercana a este porcentaje y por ello es reconocida como “un país de ciudades”.

La importancia de las ciudades en el desarrollo del país es fundamental, por ejemplo Richard Florida, en su libro El ascenso de la clase creativa, expone que las ciudades son verdaderas fuentes de creatividad, porque ésta es un proceso social que se origina en la diversidad de la población, en los espacios públicos donde la gente puede reunirse espontáneamente a intercambiar y compartir. 

En las ciudades transcurre nuestra vida, la recorremos a diario para desplazarnos a nuestro lugar de trabajo o de estudio, buscamos opciones para el entretenimiento y en todos estos momentos buscamos la tranquilidad y el disfrute en sus espacios. 

En el nuevo escenario colombiano, en búsqueda de una construcción conjunta de la paz y teniendo cerca el inicio de los nuevos gobiernos de ciudad, es importante focalizarnos en una de las necesidades más sentidas de las urbes y es la percepción de seguridad. Sentirnos seguros implica varios ámbitos, dos de ellos son el institucional y el personal.

El primer ámbito, el institucional, es representado por más de 183.000 hombres y mujeres colombianos, que dedican su vida a proteger y a construir convivencia consolidando un orden social, profesionales que están cerca a la comunidad, que trabajan todo el año, las 24 horas del día, que incluso dan su vida por proteger la de otros, que persiguen el mismo sueño que todos tenemos: el de un país próspero y en paz. Una Institución conformada por compatriotas, que han tomado la opción de pertenecer a ella por convicción y vocación. Esta Institución de 124 años, es la Policía Nacional de los colombianos.

El segundo ámbito es el personal, e implica que nuestros comportamientos cotidianos se basen en el respeto, la tolerancia y la solidaridad para construir espacios de convivencia, la cual es fundamental para la seguridad y en la corresponsabilidad que es el involucramiento de los ciudadanos con las instituciones brindándoles respaldo. En la medida en que trabajemos colaborativamente con nuestros vecinos y el policía, tengamos un trato digno con las personas que se crucen en nuestro camino, que al encontrarnos con un policía lo respetemos como autoridad que representa y lo saludemos como símbolo de gratitud por protegernos. Este involucramiento respetuoso permitirá recomponer el tejido social basado en el buen trato y en la confianza mutua.

La intersección del ámbito institucional y el personal para lograr la convivencia y seguridad es la confianza. Para confiar, primero debemos conocernos, comprender nuestros derechos y deberes, y valorar la labor qué hacen el gobierno y la Policía en conjunto con los ciudadanos trabajando de forma articulada y cercana. 

Añoramos ciudades con desarrollo, equidad, innovadoras, con calidad de vida; y un factor crítico de éxito para lograrlo es la seguridad, pero ésta no es responsabilidad exclusiva del jefe de Policía de la ciudad que es el Alcalde, o de la Policía. Ésta inicia en la confianza que depositamos al elegir a los alcaldes y en la vocación de servicio de cada policía; porque con seguridad, la seguridad se construye con quien nos cuida y con quien nos gobierna. 
 

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