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A construir confianza

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Es evidente que nos encontramos en una crisis de confianza. América Latina y el Caribe somos la región más desconfiada de la Tierra de acuerdo con el estudio de Latinobarómetro, y nos encontramos en el mínimo histórico de confianza interpersonal. Inicialmente al tema de confianza se le otorgó importancia para el ámbito empresarial, porque ello afectaba sus activos intangibles y por ende su reputación; pero ahora se hace cada vez más evidente que la desconfianza ha tocado las puertas de los hogares y con ello a la familia.

La familia se ha categorizado como la unidad básica de la sociedad, para Naciones Unidas, su rol es fundamental en la educación de los hijos desde la primera infancia hasta la juventud. Además, para la Cepal incide de forma directa en el bienestar, en el sistema de protección social y en el desarrollo.

El concepto y formas de familia se han transformado en las últimas décadas, pero la vida en familia es la esencia de la vida social, puesto que allí se fomentan los valores del respeto a la dignidad humana y la construcción de relaciones basadas en la solidaridad, tolerancia, lealtad y honestidad. Además, es la base para construir convivencia pacífica en la sociedad.

La familia alimenta y protege la vida social, es la escuela de las relaciones y es el espacio donde se refugia la confianza. Estamos frente a un escenario donde se está fragmentando la familia y el matrimonio como institución, al desintegrarse las relaciones por el miedo a confiar en el otro, por desconocer que el dar sin condiciones es la base del amor y por la falta de capacidad de resolver conflictos antes que estos se conviertan en violencia.

La violencia intrafamiliar mantiene su tendencia creciente, en 2018 el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses en Colombia, atendió 77.457 casos, de estos 5.093 fueron niños y 5.603 niñas¸ en cuanto a violencia de pareja fueron 6.850 hombres y 42.285 mujeres; y por violencia contra el adulto mayor, 964 hombres fueron víctimas y 5.603 mujeres. Cada hora se reciben aproximadamente 11 denuncias y la impunidad se acerca a 92%.

También hay hechos contradictorios, como, por ejemplo, que uno de los fines de semana más violentos en el país es durante la celebración del día de la madre, en este año se presentaron 110 homicidios. También se presenta otra cara de la violencia intrafamiliar, y es que durante el primer trimestre de este año en Colombia se presentaron 19.631 casos de los cuales 90% eran de personas solteras o en unión libre, de acuerdo con estadísticas de la Policía Nacional.

Por otra parte, durante 2018 se disolvieron 23.422 matrimonios, que en promedio son 64 diariamente, según cifras de Superintendencia de Notariado y Registro. Y la cifra de matrimonios fue de 54.271 con una reducción del 7%, en relación con el año anterior.

Frente a este escenario, la invitación es a promover la unidad, perder el miedo a confiar en el otro, defender la familia y el matrimonio. Para esto no se necesitan decisiones políticas, solo voluntad individual. Decía la Madre Teresa que la falta de amor es la mayor pobreza del ser humano, el mundo sufre porque no hay tiempo para los hijos, no hay tiempo para los esposos, no hay tiempo para disfrutar la compañía de otros y la paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias.

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