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Analistas 20/01/2021

Agenda regulatoria referenciada

La agenda Regulatoria, en el caso de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), es fundamental para el sector y el país, no solo porque establece el plan de trabajo en términos de temas, fechas y productos del siguiente año, sino porque se trata de la priorización de desarrollos regulatorios que en cualquier caso buscarán resolver problemas económicos, de mercado, de competencia; legales, o técnicos, y dar señales de incentivos para lograr inversiones y/o mejorar la calidad en los servicios, o al menos intentarlo.

Por eso, no puede tratarse simplemente como un trámite, o un cumplimento de un requisito y plazo; realmente entre otros, requiere conocimiento estructural y fundamental de los cimientos, bases, y requerimientos del sistema y del mercado en electricidad; el reconocimiento de las señales incipientes de mercado de gas y las debilidades en su expansión; la competitividad y oferta limitada en el GLP; sin mencionar la incierta responsabilidad en combustibles.

En temas transversales, aún debe entenderse el comportamiento de la demanda, atender el entramado en el Alumbrado Público y responder a temas no clasificables sectorialmente. Lastimosamente las agendas recientes son escuetas, limitadas e indefinibles, que por solo ser indicativas se restringen a unos títulos semestrales y una leve meta entre documento, consulta o decisión final; de una estrechez conceptual que pareciera más un listado triste que un propósito real, que tal vez busca no decir nada, no comprometerse.
La vaguedad lleva a la facilidad de cumplimiento aparente, porque cualquier resultado es calificable como culminación satisfactoria.

La pregunta, ¿es satisfactoria para quién? ¿Para el Gobierno, el país, las empresas, el mercado, la oferta, la demanda? ¿la misma Creg? O simplemente satisfactorio para llenar un requerimiento legal y procedimental. Se reconoce que en la propuesta actual para el año 2021, se incluye una breve, brevísima descripción, se explica más porque no se atiende los comentarios de los interesados, y se desglosa una categoría de temas operativos.
Más allá de este recuento anecdótico, como demanda, como parte del mercado, como usuarios, desearíamos ver en los propósitos de la agenda de este 2021, que sea disruptiva, usando un término que abanderan sus comisionados; que finalmente sea breve, pero sustantiva, que sea efectiva y ajuste elementos largamente aplazados, que sea la brújula para navegar nuevos rumbos y no el ancla que eternice el status quo.

Que resuelva elementos fundamentales y no solo aplique “opciones” para cubrir decisiones previas, que valientemente decida lo que predica, que ejerza su protegida independencia, y utilice su conquistada fortaleza técnica. La agenda regulatoria es un mecanismo de participación ciudadana, una herramienta para ser oídos como sociedad y poder influir en los derroteros y designios futuros del sector. Pero de ser una victoria pasó a ser un canto a la bandera, por esto fructifican y proliferan Misiones y Hojas de Ruta, y proyectos de ley que regulan detalles encamisando las medidas, que van más allá de una política.

Como demanda tal vez podríamos beneficiarnos de una visión más estratégica como lo desarrolla la CRA (Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento básico) y que además incluye diálogo e incentivos. Tal vez una revisión de tendencias internacionales, socialización y mesas de trabajo, bienestar social e innovación como lo hace la CRC (Comisión de Regulación de Comunicaciones), excelente introducción que bien vale la pena tomar; sin olvidar su avance en el cumplimento del AIN (Análisis de Impacto Normativo). Posible referenciar a la URF (Unidad de Proyeccion Normativa y Estudios de Regulación Financiera del MHCP), que más que proyectos tiene objetivos fundamentales, con estudios y modelos; aunque le cuestionan su momento.
Todo esto en un contexto, donde según informe de la Función Pública, que tiene su propia Agenda Regulatoria, al menos 77 entidades de la rama ejecutiva emiten regulación y en abundancia; cito: “al menos entre 2000 y 2016, los reguladores nacionales emitieron diariamente 2,8 Decretos, 11,2 Resoluciones, 0,3 Circulares y 15,4 Normatividades.” Insisto, como usuarios, podemos esperar que se revisen Agendas Regulatorias internacionales, se coordinen esfuerzos institucionales, se compaginen con planes gubernamentales, se validen recursos presupuestales, se articulen con promociones nacionales de inversión y reactivación, y se consideren demás interacciones conectadas que permitan consistencia, legitimidad y relevancia.