Analistas

Los Guardianes de la Moneda Sana

Han transcurrido veintiún años de las reformas jurídicas que consagraron la independencia del Banco de la República. La evaluación de los resultados obtenidos permite afirmar que ese cambio ha sido positivo, a todas luces. La inflación es baja y estable.El mercado de capitales se ha fortalecido. Hay disposición de ahorrar en moneda nacional. Existe abundante demanda externa por activos financieros denominados en pesos. La política monetaria es percibida como consistente y predecible. El consenso que se ha formado respecto a la bondad de este arreglo institucional constituye un ejemplo de lo que Álvaro Gómez Hurtado denominaba un acuerdo acerca de lo fundamental. Este estado de cosas no llegó de improvisto. Es el resultado de un dispendioso proceso de ensayo y error, que ha requerido esfuerzo y dedicación, el cual le ha permitido al Banco construir legitimidad y prestigio. Es notable que el Banco de la República, una institución tecnocrática por excelencia, se haya ganado la simpatía generalizada de amplios sectores de la sociedad civil. Esto es atribuible a razones ortodoxas y a otras, que algunos calificarían de improcedentes o heterodoxas. Las primeras incluyen el profesionalismo y la integridad que caracterizan a sus decisiones, algo que reconocen aun quienes discrepan de las mismas. Las segundas hacen referencia a actividades ajenas a la misión prioritaria del Banco, tales como el manejo de una sala de conciertos, la administración de museos y colecciones de arte, y el mantenimiento de una extensa red de bibliotecas públicas, entre otras. En sentido estricto, estas tareas, por loables que sean, corresponderían a entidades estatales distintas del banco central. Sin embargo, pocas personas quisieran modificar una peculiaridad organizativa que cuenta con abundante respaldo cultural y regional.El periodista Aldemar Moreno ha adelantado una valiosa tarea de investigación sobre los orígenes del cambio mencionado y de las vicisitudes que han acompañado su puesta en vigencia. En base a entrevistas con los protagonistas, describe la animadversión gubernamental que tuvo que enfrentar el Emisor de 1994 a 1998, y del 2002 al 2010. Su libro, Moneda Sana, (Bogotá, 2011), contiene un instructivo prólogo de Juan Carlos Jaramillo, testigo y promotor del cambio, quien tuvo a su cargo el Grupo de Estudios, un cuerpo de élite dentro del Banco, al cual pertenecieron los principales orientadores de la política económica de los últimos años. Este ejercicio de historia económica contemporánea ilustra la manera como se implementan las políticas públicas en Colombia.Según Moreno: `Nadie puede hoy poner en tela de juicio que el Banco de la República Independiente es uno de los grandes logros de la Constitución de 1991. Mantener a raya la inflación es uno de los activos más valiosos de cualquier país: el Emisor concreta hoy el consenso general de los colombianos sobre la estabilidad de precios. Y ha mostrado que puede hacerlo manteniendo niveles de actividad económica elevados. ?Es claro que a pesar de todos los intentos, nadie le ha podido meter mano al Banco o a la Junta.`Rodrigo Botero MontoyaAnalista