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La tecnocracia empresarial colombiana

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Varias de las grandes empresas del país han anunciado cambios en sus cuadros directivos, dentro del proceso normal de relevo generacional.  En algunos casos, esto obedece a la práctica de gobierno corporativo, que establece un término máximo entre los 60 y 65 años de edad para quienes tienen la responsabilidad del manejo empresarial. Esta práctica, adoptada por el Grupo Empresarial Antioqueño, permite hacer el relevo en los cargos directivos sin sobresaltos, de acuerdo a procedimientos establecidos de antemano. 

También conlleva la necesidad de disponer de sistemas meritocráticos de reclutamiento, promoción y remplazo que garanticen una sucesión ordenada.  Los ejecutivos que están accediendo a los cargos directivos en el sector empresarial moderno, pertenecen al grupo generacional que se encuentra entre los 45 y 55 años de edad.

Los cambios mencionados son ilustrativos de la transformación que ha ocurrido en la cultura empresarial como resultado de la inserción del país en la economía internacional. Tanto los directivos próximos a iniciar su jubilación como quienes se preparan para remplazarlos comparten ciertos rasgos distintivos.  Uno de ellos es el alto nivel de capacitación técnica. Como norma general, las disciplinas representativas de su formación profesional incluyen la ingeniería, la economía, la administración de negocios, el derecho comercial y las finanzas.

En su gran mayoría, han adelantado estudios de posgrado en centros universitarios de Estados Unidos, el Reino Unido u otras naciones desarrolladas. Mantienen relaciones estrechas con las universidades y centros de investigación locales. El convencimiento de que las empresas deben poder competir internacionalmente es algo que se da por sentado, lo mismo que la familiaridad con idiomas extranjeros.  Están enfocados hacia el mercado mundial, ya sea para incrementar las exportaciones o para hacer adquisiciones de activos productivos.  

El fortalecimiento de la tecnocracia empresarial es parte integral del viraje de la política económica que condujo a abandonar el modelo de sustitución de importaciones y remplazarlo por el de la promoción de exportaciones. La nueva organización empresarial colombiana responde a la necesidad de adaptar el aparato productivo nacional a una economía más diversificada y más abierta al comercio internacional. Si bien esa adaptación se hizo de manera gradual, casi imperceptible en la primera etapa, ha ido adquiriendo intensidad en el pasado reciente.   Con el transcurso del tiempo, cambios al parecer marginales, producen cambios de naturaleza.  Las empresas que tomaron el liderazgo en el proceso de internacionalización han crecido y se han vuelto más prosperas.  Pero además, son empresas diferentes de las que disfrutaban de un mercado interno cautivo, al amparo de barreras proteccionistas.

Los sectores empresariales en los cuales se observa una presencia internacional significativa incluyen los de transmisión y generación de energía eléctrica, materiales de construcción, alimentos procesados, banca, seguros y administración de pensiones, entre otros.   

Los artífices de esta transformación son los ejecutivos que han dirigido las principales empresas del país durante los últimos diez años.  El legado de liderazgo que dejan en el sector empresarial constituye un valioso aporte a la modernización de la economía nacional.
 

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