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Analistas 03/08/2023

La decadencia del peronismo

Rodrigo Botero Montoya
Exministro de Hacienda

La Argentina se aproxima a un proceso electoral en un ambiente de final de un ciclo histórico. El deterioro económico y el malestar social permiten prever el descalabro político de la coalición gobernante, la cual se esfuerza por evitar un colapso financiero antes del mes de octubre.

Sin acceso al crédito externo, con una inflación desbordada y reservas internacionales negativas, las autoridades manejan un enjambre de controles de precios, tasas de cambio múltiples y restricciones a las importaciones que entorpecen la actividad empresarial y perjudican a los consumidores.

El ministro de Economía en ejercicio, Sergio Massa, es también el candidato presidencial designado por el partido de gobierno. Esa dualidad conduce a una situación inusitada. La misma persona encargada de negociar durante horas hábiles, como funcionario gubernamental, con el Fondo Monetario Internacional un desembolso que requiere con urgencia se ve obligado a criticar al Fondo los fines de semana, en su calidad de político en campaña electoral.

El retroceso electoral que se avecina es la cuenta de cobro por una gestión gubernamental deplorable. También conlleva un cuestionamiento del peronismo, el movimiento político predominante durante casi siete décadas.

El historiador italiano Loris Zanatta considera que la obsesión unanimista y la intolerancia a nuevos caminos son ‘la base del consenso peronista. La que alimenta al pulpo corporativo, que inhibe la producción y produce la inflación, protege la ineficiencia y castiga la innovación, cultiva la autarquía, expulsa a la fantasía, exalta a los pobres mientras sigan siendo pobres.’

‘La verdad es que … el peronismo fue y sigue siendo ajeno a la cultura liberal. Nunca renegó del testamento político de Perón, el “proyecto nacional” tan querido por sus seguidores, un sombrío refrito de la comunidad organizada, una hoja de parra insuficiente para cubrir sus raíces fascistas.’

Ha tenido lugar un impresionante revisionismo histórico para hacer aparecer al peronismo como un proyecto progresista. Juan Domingo Perón adquirió su inspiración ideológica como Agregado Militar en la Embajada Argentina en Italia en tiempos de Benito Mussolini. En estilo y en contenido, el denominado Justicialismo es una mala copia del fascismo italiano, respaldado por el culto de la personalidad que se creó alrededor de Perón y la imagen semireligiosa de Evita.

La simpatía con el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial se matizó con un nacionalismo estridente y la retórica antiamericana. La estatización, el aumento de la burocracia y el estímulo a la lucha de clases dieron lugar a la conformación de una clientela política duradera. Es un esquema que, con variantes locales, adoptaron posteriormente los caudillos autoritarios. El éxito inicial del manejo económico peronista permitió incrementar el gasto público, mientras se agotaban las reservas internacionales.

El eventual desprestigio del peronismo, y en particular, de la deformación cleptocrática asociada con los esposos Kirchner, sería un logro significativo para la democracia liberal en la Argentina, con repercusiones favorables en América Latina.

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