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Analistas 04/09/2025

El futuro de la política exterior

Rodrigo Botero Montoya
Exministro de Hacienda

Los grupos de trabajo de quienes aspiran a candidaturas presidenciales deben tener presentes las crisis de las cuales tendrán que hacerse cargo a partir de agosto de 2026. Acerca de la lista de las crisis que van a heredar hay cierto grado de consenso, si bien puede haber diferencias acerca del nivel de gravedad que se le asigne a cada una de ellas. La situación de seguridad encabeza la lista, habida cuenta del deterioro que se evidencia en ese frente y la ineptitud de la reacción del gobierno, el cual parece asignarles más importancia a los conflictos en el Medio Oriente y en el Mar caribe que a lo que sucede en las regiones del país.

En materia de salud, se empieza a conocer el costo económico y de bienestar social que ha tenido la destrucción del sistema anterior, motivado por la hostilidad a la empresa privada. Algo similar puede afirmarse de la torpeza con la cual se ha manejado el sector eléctrico, la infraestructura y la política fiscal, como resultado de la falta de cuadros técnicos y del debilitamiento institucional.

Si bien el próximo Gobierno recibirá una política exterior en escombros, ese es un tema al cual se le asigna menos importancia, debido a varias razones. La ausencia de amenazas externas y la tradicional insularidad colombiana han contribuido a asignarle una baja prioridad en la discusión pública a la política internacional. En materia de política económica ha tenido lugar cierta apertura que se refleja en los flujos internacionales de bienes, servicios, capitales y personas. Con respecto a las relaciones internacionales, en la mentalidad de gran parte de la clase política sigue vigente el símil del Tíbet suramericano que utilizaba el expresidente Alfonso López.

Lo que produce titulares de prensa y atención de los medios de comunicación son hechos llamativos tales como el despliegue naval estadounidense frente al litoral venezolano. Esos eventos corresponden a lo que el historiador francés Fernand Braudel (1902-1985) denominaba lo efímero, es decir, el movimiento superficial de las olas, algo que difiere de las corrientes profundas que determinan la trayectoria histórica de largo plazo. Este episodio ha servido de pretexto para que el presidente Petro tome partido en un hipotético conflicto entre el gobierno de Estados Unidos y el régimen de Nicolás Maduro, perdiendo de vista consideraciones de largo plazo relacionadas con el interés nacional de Colombia a saber: dictadores que violan los derechos de sus ciudadanos tampoco respetan los derechos de las naciones vecinas. Dictadores que hacen caso omiso del imperio de la ley en el ámbito interno no honran sus compromisos internacionales.

Se da por sentado que el Presidente dirige las relaciones internacionales. Lo cual no implica hacerlo por medio de trinos, a la bulla de los cocos. En el largo plazo, el interés de Colombia coincide con mantener relaciones cordiales con Estados Unidos.

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