Analistas

Apertura y modernidad

El giro nacionalista hacia el proteccionismo, y la aversión hacia los inmigrantes de la administración Trump, han puesto en relieve la discusión acerca de la conveniencia de la globalización. Entre los países industrializados, se observan divergencias entre las posturas reticentes del Reino Unido y de Estados Unidos y las actitudes aperturistas e incluyentes de los gobiernos de Canadá, Alemania y Francia, entre otros. En Asia, los gobiernos de la China y del Japón siguen favoreciendo el libre comercio.

Los gobiernos de las principales naciones emergentes apoyan la globalización, incluyendo algunos que recelaban de la liberalización del comercio, en la época en la cual el gobierno de Estados Unidos la estaba promoviendo a nivel hemisférico. 

A lo largo de varias décadas, y durante diferentes gobiernos, ha habido cierta continuidad en la decisión de insertar a Colombia en la economía internacional. Con algunas excepciones, esa iniciativa ha recibido una creciente aceptación por parte de amplios sectores de opinión.  Varios factores contribuyen a esa relativa conformidad con un proceso que en otros países ha dado origen a fuertes controversias políticas. Una posible explicación es que los cambios institucionales requeridos para desmantelar el andamiaje de controles que caracteriza a una economía cerrada se han implementado de manera gradual, vacilante e incompleta. 

Dicho esto, la apertura parcial de la economía que ha tenido lugar ha traído beneficios tangibles para las regiones, las empresas y los consumidores. Si bien los acuerdos de libre comercio con los países industrializados han tenido, hasta ahora, un impacto modesto sobre las exportaciones, han servido para estimular la inversión extranjera directa. Disponer de acceso privilegiado a mercados grandes y prósperos es un activo cuyo valor no debe subestimarse. Las desgravaciones arancelarias obtenidas en esos mercados les han abierto a las exportaciones colombianas de manufacturas y bienes agropecuarios posibilidades comerciales con un enorme potencial de crecimiento. Habida cuenta del viraje hacia el proteccionismo en Washington,  fue acertado haber suscrito el TLC con Estados Unidos. 

Un aspecto de la apertura económica que ha producido cambios significativos es la liberalización de los movimientos de capitales. Al tiempo que se ha dado la bienvenida a las empresas extranjeras, las empresas colombianas han tenido libertad para expandirse en el exterior, ya sea por medio de adquisiciones o mediante el establecimiento de plataformas productivas. La presencia de capital extranjero en las cadenas de grandes almacenes ha transformado el sector retail. La inversión extranjera en hoteles, y la apertura aeronáutica, han contribuido al crecimiento del turismo internacional.  Con 31 millones de usuarios en 2016, el Aeropuerto elDorado es el tercer aeropuerto de América Latina en movimiento de pasajeros y el primero en transporte de carga.

No menos importante es la contribución de la apertura al cambio de mentalidad. La familiaridad con otras culturas tiende a hacer a la sociedad menos etnocéntrica, menos intolerante, más dispuesta a acoger a los extranjeros y más receptiva a nuevas ideas. Ésa es la contribución duradera de la apertura económica a la modernización.