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Cenicafé, 80 años de investigación

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Roberto Vélez Vallejo

Si la caficultura colombiana es de vanguardia a nivel mundial es en buena medida gracias a la inversión que los propios caficultores destinan a la investigación científica y al desarrollo tecnológico en el sector. De ahí que celebrar los 80 años de vida del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé), brazo científico de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), sea un nuevo motivo de orgullo.

Hagamos un poco de historia sobre este bien público que beneficia al conjunto de los productores. Con gran visión de futuro, quienes fundaron la FNC en 1927 sembraron también la primera semilla de lo que sería Cenicafé; ya desde entonces se destinaron las primeras partidas presupuestales a una sección científica que montó granjas experimentales de cultivo y beneficio del grano.

Mariano Ospina Pérez, gerente general de la FNC en 1934, promovió un organismo capaz de despejar las incógnitas científicas y técnicas de una industria tan valiosa para el país, y ese año se decidió que, en la granja Enrique Soto de Cundinamarca, se creara la Estación Central de Investigación, con los departamentos de agronomía, química agrícola, entomología y fitopatología.

Posteriormente se describió el estado fitosanitario de los cafetales de la época y se formuló un plan a 30 años para estudiar los sistemas de siembra, podas y genotipos. La granja experimental de Chinchiná, Caldas, fue designada Estación Central de Investigación, y el 9 de noviembre de 1938 se convirtió en Cenicafé.

Esa semilla sembrada desde la creación de la FNC ha crecido y se ha robustecido en el estudio, la investigación y el perfeccionamiento de aspectos relacionados con el cultivo, la cosecha, el beneficio, la calidad del grano, el manejo y la utilización de subproductos y la conservación de los recursos naturales de la zona cafetera colombiana.

Son muchos los aportes de Cenicafé. Uno de los más destacados es el desarrollo de variedades resistentes a la roya, que han permitido blindar a la caficultura colombiana de una enfermedad que ha golpeado severamente a países como los de Centroamérica, con la consecuente pérdida de ingresos para sus productores. Como ventaja competitiva, este aporte a su vez contribuye a hacer de Colombia un confiable proveedor mundial del grano.

Mejores prácticas de conservación de suelo, agroforestería, manejo integrado de arvenses, monitoreo y registro de variables climáticas por más de 50 años para toma de decisiones, tecnificación del cultivo, manejo integrado de plagas y enfermedades, reducción de uso de agua y principio de cosecha asistida, han sido otros muchos aportes del centro. Más recientemente, con el fin de reducir costos y elevar la rentabilidad del productor, Cenicafé logró formular dos grados generales de fertilización para todo el país cafetero, y mediante el uso de lonas en el piso ha logrado elevar 41% en promedio la recolección del grano.

Cenicafé es hoy en día el centro de investigación en agronomía del café más grande del mundo y quizá el más antiguo, y ha contribuido a poner a la caficultura colombiana a la vanguardia.

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