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Economía vs. salud

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Roberto Rave Ríos - rraverios@gmail.com

Primero la vida. Es sin duda la premisa de esta compleja situación que afrontamos. Debemos proteger y resguardar la salud de todos los colombianos, esto sin caer en la penosa ponderación entre salud vs. economía. Esta ponderación, olvida que la salud es también un bien económico que no puede ser garantizado si dejamos derrumbar nuestro sector productivo. También olvida esta falacia, la famosa frase de la estadista Margaret Thatcher, que afirma de manera contundente que “El Estado no tiene más dinero que el dinero que las personas ganan por sí mismas y para sí mismas. Si el Estado quiere gastar más dinero solo puede hacerlo endeudando tus ahorros o aumentando tus impuestos. No es correcto pensar que alguien lo pagará. No hay dinero público, solo hay dinero de los contribuyentes”. La destrucción de empresas y de empleos puede traducirse en una disminución enorme de los impuestos que recoge el Estado para pagar bienes sociales como la Salud. Inclusive, casi el 81% del recaudo por impuestos directos lo generan las empresas y solo 19% las personas naturales, mientras que en América Latina, en promedio, la relación es 67% y 33% personas naturales.

La historia de las recesiones económicas nos ha mostrado que las personas mueren también de hambre ante una economía destruida, es por esto que se deben realizar algunos planteamientos importantes en donde no se entre en la falsa y dolorosa elección economía vs. salud, sino que se genere un equilibrio que apalanque el combate contra la pandemia en un país que hoy es ejemplo en tomar medidas sanitarias a tiempo y sus cifras en curvas de contagio. A continuación, algunas ideas a tener en cuenta:

• Los empresarios colombianos no aguantamos más de 15 días pagando salarios sin tener la posibilidad de producir y vender servicios. Ya conozco la historia de un buen amigo que decidió cerrar su empresa y despedir con los pagos exigidos por la ley a más de 80 empleados.

• Siguiendo las estadísticas mundiales, se debe implementar un pico y placa por edad y estado de salud demostrable, para la fuerza laboral con menos riesgos ante la pandemia, claro está, guardando la distancia social preventiva, pero reactivando de alguna manera progresiva la actividad económica nacional.

• Al igual que algunos países europeos, es importante masificar las pruebas y seguir ejemplos como el de Alemania, en donde se está lanzando un estudio sobre la magnitud de la inmunidad al coronavirus y la producción de anticuerpos después de padecida la enfermad, para identificar plenamente mediante un documento o carnet, a los ciudadanos aptos de salir libremente a impulsar la economía.

• Hemos visto algunos saqueos que se han venido presentando en diferentes supermercados de ciudades principales. Los riesgos de frenar la economía por un tiempo insostenible pueden traducirse en mayor pobreza y con esto más violencia y caos.

• El Sena viene ejerciendo una gran labor. Es importante intensificar la comunicación y abrir los cursos a todos los colombianos. Que esta época de cuarentena sea para mejorar los conocimientos y las capacidades por medio de esa gran plataforma “Sofia Plus” y sus cursos de formación virtual.

• La digitalización y virtualización de la economía debe ser una premisa de todo empresario de ahora en adelante. Esto nos hará menos vulnerables ante futuras cuarentenas y/o situaciones que nos obliguen a vivir como lo estamos haciendo actualmente.

• Juega un papel trascendental la vieja enseñanza del Manual de Urbanidad y Buenas Maneras de Manuel Antonio Carreño: nos volvimos tan futuristas e irreverentes con lo pasado y lo tradicional que olvidamos algunos principios básicos sobre cómo estornudar con un pañuelo o lavarnos las manos. Esto se refleja en que ahora se deben implementar una gran cantidad de campañas para retomar eso, que debería ser tan básico en nuestro actuar social.

• Que esta sea una oportunidad para reestructurar el esqueleto económico que se tiene y de esta forma trascender hacia una economía que valore más al empresario, al sector de la salud y sus funcionarios y a la generación de empleo.

Para concluir es importante citar las palabras de Juan David García, director académico del Centro de Pensamiento Libertank: “estar en contra del colapso económico que producirían cuarentenas muy prolongadas no es ser un codicioso mezquino despreocupado por la vida y la salud de las personas. Al contrario, si todos nos empobrecemos aceleradamente estaremos en peores condiciones para enfrentar las plagas y enfermedades, con muchos más muertos por coronavirus y otras causas, especialmente entre los más vulnerables”. Bien menciona el destacado economista Daniel Lacalle que “Destruir la economía no es una política social”.

POST SCRIPTUM: Sin duda alguna, el Presidente de la República, Iván Duque, ha mostrado su talante de estadista, dejando atrás, como ha sido su costumbre, las viejas prácticas políticas que tanto daño le han hecho al país.

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