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La junta del Emisor

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Sin duda, la Junta Directiva del Banco de la República el pasado viernes, después de una sesión maratónica de más de ocho horas, sorprendió a los analistas y al público en general al elevar en 50 puntos básicos su tasa de interés de intervención alcanzando esta un 5,25% y, más aun, al anunciar un sistema de subastas de opciones cambiarias dirigidas a “moderar aumentos injustificados de la tasa de cambio, que puedan contribuir a desanclar  las expectativas de inflación, y suministrar liquidez al mercado cambiario cuando se presenten faltantes de las mismas”. 

La expectativa generalizada, incluyendo al suscrito, era que la Junta elevase la tasa de interés en 25 puntos básicos, como señal reiterada para anclar las expectativas de inflación, dado que estas se venían incrementando por encima del tope del rango meta anual de inflación del 4% fijado por la Junta del Banco. Como lo señala el propio comunicado del Banco, la inflación anual a septiembre se situó en 5,35% y el promedio de las medidas de inflación básica en 4,89%. 

Para sustentar el aumento de la tasa de interés en la magnitud adoptada en el comunicado, se introduce un párrafo de resumen del análisis adelantado por la Junta que debe analizarse con especial atención y que dice textualmente: “En síntesis, las expectativas de inflación han aumentado y el riesgo de una desaceleración de la demanda interna, más allá de la caída registrada del ingreso nacional, se ha moderado. Con el fin de asegurar la convergencia de la inflación hacia el rango meta la Junta decidió aumentar en 50 puntos básicos la tasa de interés de referencia”. Aquí lo importante de resaltar es que el equipo técnico del Banco revisó al alza su pronóstico más probable de crecimiento del 2,8% al 3% y, con base en esto, tuvo capacidad de argumentar y de persuadir a la mayoría de la Junta que el incremento de 50 puntos básicos contribuiría a anclar las expectativas y no tendría un impacto adverso muy significativo en la actividad económica como en principio uno hubiera pensado.

El segundo aspecto a analizar se refiere al impacto de las medidas adoptadas (aumento de en la tasa de interés y el sistema de subastas) sobre las expectativas de inflación. Las expectativas inflacionarias, como se ha explicado anteriormente en esta columna, corresponden a la tasa de inflación que los consumidores, los trabajadores, los comerciantes y los hombres de negocios piensan que prevalecerá en el futuro y, así las cosas, la tasa de referencia que toman en cuenta al formular sus negocios o sus peticiones laborales. Al elevar la tasa de interés en magnitud mayor a la prevista por los analistas, la Junta contribuye a anclar esas expectativas pues refuerza su compromiso frente al control de la inflación. Pero también el establecimiento de un esquema de opciones de venta de divisas contribuye a frenar las expectativas inflacionarias originadas en el traspaso de la devaluación de la tasa de cambio a los precios internos. 

Seguramente también los temas del gasto público, los aumentos de los precios de los alimentos y de la energía eléctrica por el Fenómeno del Niño y muy especialmente la importancia de evitar que el incremento del salario mínimo incremente las expectativas inflacionarias fueron abordados por la Junta, así las políticas de carácter fiscal, agrícola, energético y salarial recaigan en la órbita del Gobierno. Estaremos atentos a analizar cuáles medidas adoptará el Gobierno en estos frentes y evaluar la contribución directa del Gobierno para anclar las expectativas de inflación.

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