Analistas

¿Qué frena el desarrollo de renovables?

Muchas empresas del sector eléctrico, venían promoviendo en los últimos meses la ejecución de proyectos de generación de energía a partir de fuentes renovables no convencionales; como una buena salida a las necesidades de industriales y comerciantes, que han visto en ellos la solución a los aparentes altos costos de la energía para sus procesos.

A nivel mundial, se vienen explotando estas fuentes de energía gracias a la reducción de al menos 50% en los costos de las tecnologías en los últimos 10 años, la incorporación de políticas públicas con visión de largo plazo y la introducción de reglas de mercado, que abren un espacio al desarrollo de estas alternativas enfocadas a la sostenibilidad, económica social y ambiental. Alemania por ejemplo, hoy en día soporta cerca de 40% de su matriz energética en fuentes renovables. 

En Colombia son varios los intentos de desarrollo de proyectos de generación a partir de fuentes renovables, y aun cuando en algunos escenarios simulados por las entidades del sector se está evidenciando un gran potencial de la energía eólica, con soporte de la generación convencional para balancear las necesidades; la realidad muestra que son muchos más los proyectos o soluciones de autogeneración o generación que evalúan los industriales y comerciantes con energía aprovechada de la radiación solar, conocida como solar o fotovoltaica.

Las actuales condiciones climáticas y su efecto sobre el precio de energía en la bolsa, sumadas a la contracción de la demanda de energía que en el primer trimestre muestra una reducción de 2,4% frente al mismo periodo del año anterior, le han puesto freno al desarrollo de proyectos con esta clase de fuentes. Sin embargo, no debemos olvidar la crítica situación que atravesó el sistema eléctrico a finales de 2015 y comienzos de 2016, justamente por condiciones atmosféricas y climáticas contrarias a las actuales. 

Por tal razón,  se hace prioritario avanzar en el establecimiento de la regulación que apremie la construcción y puesta en marcha de esta clase de proyectos, con los que podamos como sector y como país, alcanzar una menor dependencia del gas, del agua y de los derivados del petróleo para asegurar la atención de la demanda aún en condiciones de estrés del sistema.

Las normas expedidas en Colombia, a partir de la ley 1715, los decretos y resoluciones de los Ministerios de Minas y Energía y de Ambiente y Desarrollo Sostenible, escritos por ahora con una afinada redacción; con claros propósitos y acertados considerandos, pueden quedarse en letra muerta si además del componente de costo de producción, no se incorporan incentivos que reflejen la compensación y el impacto en materia ambiental y social, derivados del aprovechamiento de estas fuentes a gran escala, que adicionalmente estarían en línea con las metas de reducción de gases efecto invernadero establecidas en el COP  21.

Hasta ahora los beneficios tributarios planteados y la regulación vigente solo estarían favoreciendo a grandes empresas, dejando por fuera un buen número de iniciativas a pequeña escala, que además deben enfrentar altas exigencias de los organismos de financiación para alcanzar el cierre financiero. Por último, los usuarios que quieren ser pequeños autogeneradores deberán negociar libremente con el operador de red establecido, el precio de energía para los servicios del respaldo, introduciéndole así más incertidumbre al futuro de estas tecnologías.