.
Analistas 18/03/2021

Empresa, colegio y familia

Regino Navarro Ribera
Consultor empresarial y coach

La pandemia ha puesto de manifiesto que, si la empresa y el colegio no actúan sincronizados, pueden afectar la salud mental de las personas que pertenecen simultáneamente a ambas organizaciones. Me explico. Antes de que el covid 19 llegara a este mundo, y durante mucho tiempo, el mundo empresarial y el mundo educativo habían encontrado la forma de llevar a cabo sus actividades sin hacerse mucho daño, o por lo menos, la familia como entidad en medio de ambas, había aprendido a sobrevivir.

Pensemos en las familias con hijos en edad escolar. Se había logrado que la salida del hogar de los distintos miembros de la familia fuese simultánea, más o menos. Unos salían para el colegio en bus y los adultos al trabajo por cualquier medio. El regreso de los hijos a la casa por la tarde tenía una solución, a veces muy trabajada y algo compleja, pero que funcionaba con buena voluntad por parte de abuelos, empleadas del hogar, vecinos, etc. Las tardes tenían también su dinámica propia bien porque alguno de los padres llegara temprano o se disponía de alguna solución diversa. Las alternativas de solución eran muy variadas, pero el mecanismo funcionaba.

De pronto todo cambió. Padres e hijos en el hogar-empresa-escuela, compartiendo todo, el espacio, el tiempo y hasta los computadores. Papás que estaban trabajando, permanecían al mismo tiempo en clase con sus hijos, porque de lo contrario el sistema educativo no funcionaba. Papás que asumían el manejo del hogar (si somos sinceros, más la mujer que el hombre) debían intentar sacar tiempo para sí mismos y quizá descansar. Bueno, eso pasó gracias a Dios, pero llegó lo peor.

Ahora los hijos están en alternancia escolar, es decir, a veces van al colegio y otras permanecen en la casa, ateniéndose a las diversas variantes que existen. Los papás, no todos, pero si muchos, por su parte, pueden trabajar en la casa o en el lugar normal de trabajo. A veces sale uno de los dos, pero otras veces salen los dos. En esta tesitura las soluciones para atender todos los frentes se complican. Se necesita una logística especial para el transporte escolar. El acompañamiento al proceso académico y el cuidado del hogar se vuelven más complejo. Aparece el desconcierto en la familia que está entre la empresa y el colegio. Por medio, casi siempre, está el factor económico, que dificulta encontrar las mejores alternativas.

¿Cuáles son las soluciones? Me atrevo a apuntar dos líneas de pensamiento, aunque quizá sean un poco teóricas. En primer lugar, una visión sistémica de la situación, es decir, pensar de modo global, holístico. Pensar cada parte desde el todo, es decir desde la única realidad empresa-familia-colegio. A cada una de las tres instituciones le interesa que a las otras dos le vaya bien. Si alguna de ellas no se beneficia, probablemente, a mediano plazo las otras tampoco.

Cada entidad debe hacerse cargo de los otros dos sabiendo que no hay soluciones unilaterales. La otra línea de pensamiento va en la dirección de incorporar a su esquema de trabajo, a su estructura y a sus procesos la flexibilidad, como esquema de pensamiento y como una nueva manera de hacer las cosas. Pensar distinto para encontrar soluciones nuevas. Pensamiento sistémico y flexibilidad, quizá sean dos competencias que vamos a necesitar cada vez más para construir la nueva normalidad. Un buen reto para las empresas, los centros educativos y las familias.