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Analistas 14/02/2021

Verde que te quiero verde

Con el nuevo gobierno de Biden es claro que la posición frente a los asuntos ambientales es la que todos esperamos, y ojalá nos sirva en Colombia para hacer conciencia de las riquezas que tenemos y entender la gran oportunidad para conseguir recursos de todo tipo para cuidarla y aprovecharla (es imperioso detener la atrocidad de deforestación en manos de los narcos disfrazados de ovejas políticas) para producir importantes recursos económicos en el mercado de bonos de CO2 e igualmente importante, para producir y seguir produciendo responsablemente con proyectos y empresas que valoran, respetan, cuidan y agregan valor a la sociedad y al ámbito con tecnologías de punta e inclusión.

En el proyecto de USAID “Amazonas: mejores prácticas para Perú, Colombia y Brasil” se identificaron proyectos de gran impacto para el cuidado, conservación y reforestación de bosques en gran escala que se financiaban mediante los Bonos de CO2, abriendo posibilidades para que empresas nacionales y extranjeras pudieran cumplir con sus pagos por emisiones contaminantes, proyectos que son ejemplo en Brasil, Perú, así como en África y Asia pero que lamentablemente en Colombia aún no ha entrado a funcionar, ya que aún están definiendo de manera bizantina si esta figura es un bien o un servicio. Vale la pena resaltar que Perú, quien solo hasta el año pasado empezó con el desarrollo normativo y regulatorio de su mercado interno de CO2, hoy ha comercializado 38 millones de bonos y cuenta con inversiones en restauración de bosques, ecoturismo, transformación de cacao, área agroforestal, apicultura y acuerdos de conservación con comunidades y privados, entre muchos otros logros. Anoto que la inclusión del CO2 como una alternativa de cierre financiero de los proyectos antes mencionados, sirvió como “detonante” para que hoy el vecino país pueda exportar cacao fino y de aroma.

También se dieron a conocer tecnologías satelitales para identificar pórfidos mineros, reservorios de agua, yacimientos de petróleo y gas los cuales minimizan los trabajos, impactos y tiempos de los procesos sísmicos; los sistemas de evaporación masiva de agua para optimizar el tratamiento de aguas residuales en él mismo entorno donde se producen hidrocarburos; el uso de la nanotecnología y el calentamiento de solar para el manejo eficiente de crudos pesados; la protección de infraestructura y prevención de daños a las personas y ecosistemas con fibra óptica y pinturas blindadas; la producción de energía solar con transmisión de datos para educación y telemedicina y muchas otras tecnologías que están operando o han sido desarrolladas -para nuestro orgullo algunas - con el aporte del ingenio colombiano.

Recordemos que los costeños no son únicamente los del Caribe pues tenemos costa en el Pacífico; ni selva es únicamente el Amazonas, pues existe la selva húmeda del Chocó, complementado con un océano que nos ofrecen y nos han ofrecido las riquezas naturales más abundantes y exuberantes las cuales han tenido la capacidad de cambiar el mundo, tal como lo hizo el descubrimiento del Platino* en Chocó por parte de Antonio de Ulloa alrededor de 1690. Así mismo podemos pensar en todas la riqueza y vida que nos han dado los bosques de Catatumbo, Magdalena medio y los de la alta montaña.

En suma: estamos en el momento de volver repasar y entender nuestro rol en el mundo y de pensar en la sostenibilidad, reconociendo nuestras riquezas naturales, necesidades, potencialidades y capacidades para hacer que esa inmensa riqueza, -que es de todos y para todos los colombianos- no termine en manos de los políticos, los mercachifles, ni de los fundamentalistas que nos quieren prohibir respirar para que no se sequen los helechos sembrados en materas, mientras el país necesita salvar vidas y construir futuros viables, dignos y opuestos a los de países vecinos que acabaron con toda la prosperidad.
*https://www.bbvaopenmind.com/en/science/leading-figures/antonio-de-ulloa-the-discoverer-of-platinum/amp/