Analistas 04/10/2020

Las fortalezas están en nuestras diferencias

Pensar que la causa más importante de los conflictos y la violencia es la pobreza, o que los empresarios son socialmente irresponsables, o que las ayudas de cooperación son inconvenientes no son verdad y solo demuestran la falta de información pues la realidad es tozuda y contundente. Un ejemplo de patente actualidad, son las zonas intervenidas con el Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).

Son 170 municipios, 10.500 veredas, 28 parques naturales, 452 resguardos y 5 reservas campesinas en 16 zonas: el Pacífico y la frontera de Nariño; la Sierra Nevada, los Montes de María, Catatumbo, Arauca, Bajo Cauca, Norte de Antioquia, Urabá, Putumayo, Córdoba, Caquetá / Caguán; Guaviare / Macarena; Sur del Tolima y el Sur de Bolívar. Todas regiones en la ruralidad con riquezas importantes donde las poblaciones tuvieron que sufrir toda clase de agresiones y violación de los Derechos Humanos. En el entretanto, el timón del Estado (en sus ramas ejecutivas, legislativas y judicial) seguía administrando desde Bogotá tratando de subir su nivel de popularidad y defendiéndose de los ataques de los políticos que piden puestos y plata.

En estos últimos años ha despegado el programa PDET con el sector privado, las entidades de cooperación, las organizaciones comunitarias, las entidades territoriales y las autoridades étnicas. Todos ellos de la mano de las entidades del gobierno nacional enfocados en el trabajo convergente de desarrollar entre todos estas zonas, reconociendo nuevos liderazgos, identificando y protegiendo la riqueza multicultural, legalizando las formas económicas de las comunidades campesinas con mucho trabajo y compromiso pero con toda la discreción.

Si hoy hablamos de estas zonas en recuperación tenemos que decir que según AGRONET (Red de información y comunicación del sector agropecuario colombiano) durante 2019 se produjeron 1.112 toneladas de pimienta; 36.918 toneladas de palmitos; 13.042 toneladas de caucho que equivale al 48% de la producción nacional; en arroz hay 61737 hectáreas sembradas y con 199.342 toneladas aportan el 10% al total de producción del país y en palma africana el aporte es del 24% con 444.039 toneladas que proceden de 165048 hectáreas sembradas; en producción de cacao son 43.491 toneladas que equivalen al 43% del fruto producido en Colombia; de aguacate son 68.062 toneladas y de café 154.189 toneladas que equivalen al 18% respectivamente del total colombiano.

Como si lo anterior fuera poco la Agencia Nacional de Minería reportó que estas zonas produjeron el año pasado el 58% del carbón del país; el 65,3% del oro; el 8,3 % de los materiales de construcción o sea 2´426.482 metros cúbicos; en cobre 1.660 kilos; en Níquel 89´444.342 libras; de mica 252 toneladas y 56 toneladas. Para terminar, pero no menos importante, la Agencia Nacional de Hidrocarburos informó que las zonas PDET aportaron el 9,3% de petróleo y el 2,7% del gas que exportamos y consumimos los colombianos generando también riqueza, divisas, impuestos, regalías trabajo digno de primera calidad y bien remunerado a contratistas, proveedores y comunidades.

Se ratifica que los fenómenos de violencia están donde hay riqueza y que los hampones llegan con su violencia y discursos a llenarse los bolsillos, como lo estamos viendo ahora en nuevos territorios arrasando bosques para sus narco cultivos, pero también vemos que todos los colombianos que trabajamos por nuestras familias y país estamos orgullosos de nuestros empresarios que se la juegan en equipo con las comunidades, las agencias de cooperación, los líderes en los territorios aportando al desarrollo pero que también están honrando el compromiso del acuerdo con muchas personas de la guerrilla que quisieron cambiar de vida para estar del lado de la legalidad y la legitimidad.