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Analistas 24/01/2021

La búsqueda de la felicidad

Una constitución que está centrada en el derecho y felicidad de las personas, y que expresa tácitamente el propósito superior de lo que busca esa sociedad, hace la diferencia en cómo se comportan sus ciudadanos, se aprueban las leyes, se administra la justicia y se comprende el desarrollo. Interesante ver los ejemplos de países que despiertan la admiración de todos y que de alguna forma quisiéramos pertenecer o relacionarnos con alguno de esos lugares mencionados.

Un Estado que se funde en principios y organice sus poderes en la forma que a su juicio ofrezca las mayores probabilidades de alcanzar la seguridad y felicidad de sus ciudadanos, es parte de la declaración de independencia de los Estados Unidos redactada por Thomas Jefferson en 1776. De igual manera Japón en la constitución de 1947 dice " … su derecho a la vida , a la libertad, y al logro de la felicidad, será, en tanto no interfiera con el bienestar público.... " y la de la Republica de Corea de 1987 "Todos los ciudadanos tienen garantizado su valor humano y dignidad y tienen derecho a perseguir la felicidad".

No significa lo anterior que es el gobierno quien deba garantizar la felicidad; sino proteger el derecho a buscar la felicidad, lo que lleva implícitamente tres asuntos, uno es la libertad de cada quien para buscar su felicidad, segundo que el Estado no debe interferir con las decisiones de cada persona y tercero que las pretensiones individuales no pueden atentar contra otros derechos colectivos y fundamentales.

En la lógica de medir para tomar decisiones, en el año 2008 se lanza el Índice de Felicidad Nacional Bruta y posteriormente Naciones Unidas en 2012 implementa el Índice Global de Felicidad -World Happiness Report-, buscando identificar los países más felices, tomando en cuenta las variables como el PIB, apoyo social, esperanza de años de vida saludable, libertad para tomar decisiones vitales, generosidad y percepción de corrupción. Las respuestas son las esperadas siendo los países nórdicos, en conjunto con Suiza y otros países europeos, Canadá y Estados Unidos los mejores calificados.

El debate aún está abierto pues es claro que la gente cada vez está más aislada, que la concepción de familia está cambiando y que en países como Suecia la mitad de la población vive sola y el 25% de las personas muere en absoluta soledad; así mismo los índices de suicidio en algunos de esos países es dramático. Una conclusión profunda que debe llamar la atención es que el bienestar económico no está en relación directa con la felicidad, pero qué valores como la confianza, la generosidad, la identidad social compartida, la pertenecía y la participación comunitaria si hacen evidentes los resultados positivos.

En el caso de Colombia, en el ranking mundial, rondamos alrededor de país numero 50 pero tenemos que ser consciente que los valores que nos han caracterizados van a ser puestos a prueba, pues en este año inician las campañas políticas y no podemos dejar que los políticos, buenos para señalar culpables y pésimos para proponer convergencias y soluciones, fracturen más la sociedad colombiana. Prioricemos el seguir ayudando a quienes más necesitan de nuestra ayuda, el seguir construyendo la igualdad en las oportunidades para la educación, para generar posibilidades de ingreso y trabajo, para promover el cuidado de la salud a través de la prevención y de la promoción y recuperación de ambientes sanos.

De una vez por todas reconozcamos e identifiquemos cuales son nuestras redes verdaderamente importantes: de familia, de amigos, de gustos culturales, de creencia religiosa, de interés deportivo, de recreación, de etnia, de hobbies; todo esto para fortalecer nuestra pertenencia, nuestra identidad, nuestra capacidad de aportar y ser parte activa de lo que realmente somos. …