Analistas 11/12/2019

Es la hora de hacer la magia

En esta época, los recuerdos de las Navidades se vuelven añoranzas. Historias con nuestros padres, abuelos, hermanos y primos siempre son parte de la narrativa de familia, con risas, abrazos y deseos de volver a repetir la magia que solo lo puede hacer la Navidad; siempre llena de buenos sentimientos y amor.

La quejadera por todo, la búsqueda del culpable, los política con veneno, las falsas promesas y odio, las angustias por cumplimiento de metas y presupuestos; todo, absolutamente todo, queda cubierto por un estado de familiaridad, tradición, buenas intenciones y nostalgias de la época mágica de fin de año.

Esta época también está plena de una memoria precisa, inviolable e implacable, la memoria olfativa que también tiene la capacidad de evocar amor y recuerdos de gente y momentos asociados a los que nos dieron todo lo que pudieron, nos cuidaron y enseñaron con el ejemplo a creer, a tener ilusiones, a conocer la fé, a tener gratitud y a regalar besos abrazos y pensamientos positivos y generosos con todo el poder del universo.

Este año, pese a las agendas políticas y de agresividad que nos han impuesto por todos los medios de comunicación factual, y las redes sociales, llenas de egos e intereses; ya se siente la magia y el inicio de esta época maravillosa llamada Navidad o adviento, dónde la política no tiene cabida, donde no se admiten odios ni pensamientos mezquinos, pues es una época de entendimiento superior, de reencuentros inusitados y renovación de sentimientos, planes y prioridades desde el alma.

La invitación hoy es pasar al plano de lo importante y lo trascendente, pensar en los que queremos, en el ejemplo que queremos darle a los niños, libre de odios y rencores; y por el contrario, pensar en el futuro que queremos para ellos y cómo lo vamos a construir conjuntamente con trabajo y propuestas, pues seguramente no hemos tenido el tiempo para identificar, que, es el mismo futuro el que todos nosotros soñamos para nuestros hijos.

La invitación y la tarea desde hoy, es empezar a contactar a todos los que queremos, a hacer acciones en beneficio de quienes más necesitan amor, compañía o tienen carencias materiales, a invertir tiempo y hacer planes con los quienes son el motor de nuestra vida. También a renovarnos con felicidad y responsabilidad, solo con el ánimo de agradecer, ofrecer y exaltar lo sencillo pero profundo de la vida que es cuidarnos, respetarnos y pensar cómo podemos construir un mundo mejor.