Analistas 03/06/2020

Apuntes sobre una reforma laboral

Es urgente y más con covid-19, empezar a discutir los términos de una reforma laboral. No solamente por el covid-19, sino porque el Código Sustantivo del Trabajo se ha quedado en el pasado. Desde hace algún tiempo los gremios, desde antes de la pandemia, vienen clamando por que se permita el pago por horas, pero los sindicatos están reacios a permitirlo.

El pago por horas está autorizado por el Código Sustantivo del Trabajo. Como explique en un trino de diciembre.

El pago por horas es permitido. Lo que no tiene regulación es la cotización por horas a salud, pensión y riesgos laborales. En 2013 se avanzó en permitir esas cotizaciones por semanas para trabajadores dependientes, como empleadas domésticas y otros.

Decía el trino.

Y lo complementé con un trino que decía lo siguiente: La cotización por horas debe servir para buscar la protección a seguridad social de estos empleados, eso está bien. Pero la discusión es si ellos deben o no contar como parte de la cifra de empleo.

Terminó el trino.

No hay obstáculo para el pago por horas. Lo único sería permitir el pago a la seguridad social por horas. Hoy está permitido por semanas. Hay que reformar el Pila. No ofrece dificultades.

Se debe adaptar el seguro de desempleo. No solo con cotizaciones que provengan de los empleadores. Adicionalmente el Gobierno debe contribuir a este seguro. Se deben modificar las condiciones de elegibilidad de quienes pueden ser objeto del seguro.

Ahora nos vamos a ocupar de las ocho horas de trabajo. Esta norma es de los años treinta. Fue una de las ‘importaciones’ de la OIT que vio la luz en la legislación colombiana.

Se refiere a la jornada laboral diaria.

Sería conveniente pasarlo a siete horas en vista de la crisis del Covid. Para dar empleos a los millones de trabajadores que van quedar sin empleo.

La semana laboral quedaría no de 48 horas sino de 41 horas, el salario habría que ajustarlo para que sea la misma suma. El salario habría que ajustarlo no dividendo por 48 sino por cuarenta y uno. Así el costo laboral sería el mismo.

O seis, que es la tendencia en Francia.

La semana laboral pasaría de 48 a 35 horas.

Para mantener los salarios en el mismo nivel, que de ocho horas, se tendría que reducir los costos a los empresarios.

Tal vez una posibilidad será reducir los aportes a pensiones, que son 16%, y los aportes a cajas de compensación, que son 4%. Eso suma veinte por ciento y habría que pasarlos al Estado.

Pasarlos al Estado no tiene problema. La reforma tributaria de 2013 lo demostró. En ese entonces se quitó a los empresarios las contribuciones a Sena y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. En la ley quedó una provisión que decía que no podían disminuirse los aportes al Sena y Bienestar Familiar.

Quedaría un asunto por resolver: el transporte no debe superar el 35% de ocupación del transporte público. Una posible solución a este asunto puede ser la que está a continuación. En vista de que la suma que se quitaría a los empresarios para pasarlas al Estado no pasa de 20%, puede modificarse el decreto diciendo que no superen 55% de la capacidad máxima.

Para que puedan acomodar a los trabajadores resultado de la reducción en la disminución de horas laborales. Eso es razonable para los sistemas de Transporte masivo. Mantener el distanciamiento no debe ofrecer retos que no puedan superar los sistemas de Transporte.

Habría necesidad de refinar unos datos. Calcular que implicaría reducir una o dos horas laborales sobre el nivel de empleo. Hay que calcular qué efecto tendría una reducción del costo asociado al trabajo. Pensiones y aportes a cajas.

La reforma laboral tendría sentido.

Empezar haciendo más robusto y más flexible el seguro al desempleo. Autorizar pagos de seguridad social al pago por horas. Reducir la jornada laboral en una o dos horas. Seguiría modificar el transporte público. Pasar pensiones y aportes a cajas al Estado. Con eso se subiría el nivel de empleo.

Para concluir. Se debería acudir a las facultades producto de covid 19.