.
Analistas 01/03/2021

Inversiones de impacto

Rafael Aparicio Escallón
Gerente de Acciones & Valores

En esta época que vivimos, hablar de inversiones que procuren la protección del medio ambiente, es más que imperativo. Por ello, mencionar a los fondos de impacto, es cada vez más recurrente en los encuentros con los inversionistas y la razón es sencilla: las inversiones atadas a la sostenibilidad del planeta, ya se han vuelto más que necesarias.

Inversión de impacto es el término utilizado en el ámbito mundial, para referirse a negocios que buscan no solamente generar un retorno financiero, sino un impacto social y medioambiental positivo. En esta definición hay que resaltar ciertas características: este tipo de inversión tiene un fin transformador y se diferencia de otras con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (criterios ASG), en que los inversionistas de impacto buscan proactivamente generar un cambio positivo, en lugar de evitar los impactos negativos de la inversión. El segundo, es la palabra medible porque deben ser impactos o resultados medibles, objetivos, cuantificables, efectivos y tangibles.

Su desarrollo ha sido tal, que se han desarrollado diferentes metodologías de reporte con el fin de unificar o estandarizar estas mediciones en el ámbito mundial, de tal forma que se puedan comparar objetivamente inversiones de impacto en diferentes partes del mundo, distintos tamaños de inversión, diversas tesis de impacto e incluso, en varios sectores de la economía.

Aunque se trata de un proceso en construcción, se han logrado importantes avances que pueden garantizarle al inversionista la tranquilidad necesaria y los beneficios sociales y ambientales del caso, sin dejar de lado el retorno financiero. En las inversiones de impacto se distinguen aquellas que tienen como primer criterio de inversión el retorno financiero (Finance First o inversiones con impacto), y las inversiones de impacto que tienen como principio fundamental perseguir un impacto social junto a un rendimiento financiero: éste de manera secundaria (Impact First o inversiones por impacto).

Dadas estas características y a medida que ha crecido la conciencia, sobre el calentamiento global y el cambio climático, la inversión de impacto ha incentivado el desarrollo de empresas que son solidarias y respetuosas con el medioambiente al reducir las emisiones de gases efecto invernadero o invertir en fuentes de energía sostenibles o limpias. Además, existen inversiones enfocadas a contribuir al cumplimiento de los diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Estas inversiones mejoran la relación rentabilidad-riesgo. Estudios han concluido que una correcta gestión en factores no financieros, como los sociales, reputacionales o medioambientales, terminan teniendo una repercusión directa o indirecta en los riesgos financieros de las compañías y contribuye a su sostenibilidad de largo plazo.

Quizá este tema sea nuevo para nosotros, pero desde hace más de 20 años existen indicadores que evalúan estos aspectos, como es el caso del Dow Jones Sustainability Index; sin contar con que en la actualidad existen numerosos estudios académicos basados en los índices de sostenibilidad, que revelan que las inversiones de impacto tienden a mostrar una rentabilidad atractiva a sus inversionistas.