Analistas 05/10/2020

Humanización de la distancia

El trabajo e interacción de forma digital es para muchos un gran reto, no solamente por tener que aprender a utilizar las herramientas tecnológicas sino porque también el relacionamiento con los compañeros de trabajo es diferente. Me tomé, literalmente, un café virtual con Nicolás González, titán de relacionamiento o director en Cultness, empresa encargada de felicidad organizacional, quien me habló de un concepto muy interesante, que comparto con ustedes: la Humanización de la distancia.

Él define este concepto como la estrategia de acercamiento de los seres humanos a través de la tecnología. Dicho concepto nació a raíz del aislamiento, en el que conectase por las cámaras no era lo mismo que estar trabajando de forma presencial. Todo el mundo debió adaptarse de forma rápida e imprevista y teniendo en cuenta que la empresa es un colectivo de personas, se debió optar por adquirir habilidades y estrategias que acercaran a las personas desde la virtualidad.

Para Humanizar la distancia se requirió de tres elementos que se interrelacionan de forma directa y, por ende, se deben trabajar de forma conjunta.

Primero, el emocional. A menos que una persona haya estudiado psicología no es posible conocer y entender cómo es el funcionamiento de las emociones, normalmente no se nos enseña qué es una emoción y menos cómo gestionarla. Con la pandemia el tema emocional se acentuó.

Al inicio, sobre todo, hubo mucho miedo a perder el trabajo, miedo a enfermarse, miedo a que alguien de la familia se enfermara, rabia por no poder salir, o por los miles de planes que se debieron cancelar, entre viajes, salidas y matrimonios. Y claro, tristeza por la incertidumbre. Así que lo primero fue empezar a comprobar qué tipo de emociones estaban sintiendo los colaboradores y darles una especie de alfabetización emocional, para saber cómo gestionarlas mejor.

Segundo, la comunicación. A veces se nos olvida que la comunicación no verbal es muy importante, ya que todo lo aprendemos mediante mímica, y de allí la empatía. Cuando hay un computador frío y duro de por medio, la comunicación puede ser muy difícil. Es por eso que las palabras y la forma en la que las ellas se utilizan pasan a tomar gran importancia.

Es vital poderse conectar de forma diferente, que la tecnología sea una herramienta para mejorar la comunicación y no para cortarla. Prender las cámaras ayuda a recordar que detrás del frío mail hay un ser humano con corazón.

Tercero, el espíritu de grupo. A veces se olvida el sentido colectivo que se genera entre las personas, que va mucho más allá del trabajo en equipo. Los compañeros de trabajo no solo se reúnen para hablar de temas laborales, sino que crean conexiones de amistad o apoyo. Es por esto que los rituales se deben seguir manteniendo cuando se trabaja a distancia, el café para adelantar cuaderno o para hablar de la vida.

Estos tres elementos se encuentran interconectados, ya que uno afecta al otro, la forma en la que una persona se siente afecta su comunicación y sus habilidades sociales, así que para humanizar la distancia debemos recordar que somos seres sociales y que, ahora más que nunca, se debe hacer un esfuerzo por trascender el objeto físico del computador o teléfono y lograr conectar el corazón del que se encuentra del otro lado.