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Desmitificar a los gurús superestrellas

Como se sabe, el lenguaje a través de la historia va cambiando, el sentido de las palabras sufre modificaciones, algunos dirán que se desdibuja. Una de las palabras o términos cuyo sentido ha variado es hoy el utilizado coloquialmente “Gurú”. Es usado para referirse a una persona que, según la poderosa labor de mercadeo que realiza es reconocido por saber mucho sobre un tema. Hoy, gracias a las redes sociales vemos que se puede “ser famoso en un segundo”, ya que al parecer no es necesario profundizar en experiencia ni en conceptos sobre un tema porque será el número de seguidores el que marcará el nivel de “experticia” en la materia que se promociona. 

El tema es que hoy nos encontramos con miles de supuestos “Gurús” que venden vacío, sin ninguna responsabilidad ni profundización. Aquí van 4 puntos para desmitificar a estos Gurús. 

Primero, el concepto. El término Gurú inicialmente viene de India, se le daba a un Maestro Espiritual, quien a través de años de practicar yoga y meditación había adquirido suficiente conocimiento como para ser considerado sabio, y así tener la autoridad para dar consejos a las personas. En este sentido, es vital observar si los Gurús que hoy se presentan son personas sabias o son egos disfrazados de dioses. 

Segundo, el “Gurú Superestrella”. Este personaje cree que llegó a estar donde está porque él es un genio y que su genial e increíble cerebro fue lo que hizo que todos lo siguieran de la noche a la mañana, como si se tratara de un acto de suerte o de la divinidad que hizo la escogencia. Tengo que desvirtuar dicha percepción, ya que ningún Gurú ni ídolo llegó a ser una persona reconocida por sí sola. Todos los grandes Gurús: sabios, empresarios, líderes, ídolos, superestrellas, necesitaron del trabajo en equipo de personas que en algún momento de su vida pusieron un granito de arena y gracias a ellos es que hoy es posible ver la cara visible de un gran personaje, de una gran idea. Personajes como Steve Jobs, Mark Zuckerberg, la Madre Teresa, Martin Luther King, incluso Albert Einstein, necesitaron de gente que los ayudara, que creyera en ellos o, incluso, les prestara dinero. Es a todas estas personas a las que también deberíamos dar el crédito y la importancia que se merecen.  

Tercero, el tiempo. Existe la percepción de que la gente se vuelve famosa de la noche a la mañana, y obviamente existen casos de casos: un video viral, un hecho extraordinario; pero quienes pasan a la historia, quienes dejan huella o son recordados con profundidad son personas que se tomaron su tiempo: años perfeccionando una idea, un modelo, una forma diferente de hacer las cosas. Seguramente tuvieron que atravesar por situaciones difíciles, hubo personas que les dijeron No, que pusieron obstáculos y, aun así no se rindieron. Fue la forma en la que llegaron a ese reconocimiento lo que realmente conecta a la gente, trasciende y transforma. 

Cuarto, la coherencia. Un consejo a todos aquellos que alguna vez en la vida han querido ser reconocidos o Gurús de cualquier tema: ser coherentes. No importa cuál sea el tópico que vaya a tratar o profundizar, sea coherente, que su vida personal y profesional refleje lo mismo, que si habla de trabajo en equipo, de trato al ciudadano, de querer mejorar el país, eso se note cuando pida el almuerzo en un restaurante, cuando interactúe con su equipo, con su familia, con la señora de los tintos. 

Sea cual sea la posición o el rol que desempeñe en la vida, hágalo con coherencia, servicio con amor, respeto hacia usted y los demás. Recuerde reconocer el trabajo de todos aquellos a su alrededor, que son quienes hacen que usted viva como hoy lo hace.