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Una sociedad presa de la desesperación

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Tal como lo han señalado un número de personas, el paralelo más cercano a la creciente tasa de mortalidad de Estados Unidos (motivada por envenenamientos, suicidio y enfermedades hepáticas crónicas) es el colapso de la esperanza de vida rusa luego de la caída del comunismo (no, no nos está yendo tan mal, pero de todas formas). Lo que los datos ilustran es una sociedad presa de la desesperación, con un aumento en comportamientos poco sanos y una epidemia de drogas, incluyendo por mucho el consumo de alcohol.

Este panorama explica mucho la caída de la participación de la fuerza laboral y otros indicadores de desintegración social. Algo terrible le está pasando a la sociedad estadounidense de raza blanca, y es un fenómeno singularmente estadounidense. No se ve nada parecido en Europa, lo que significa que no tiene que ver con un estado benefactor desmoralizante ni con ninguno de los demás mitos populares de nuestro discurso político.

Se puede hablar mucho, o en todo caso sugerir, sobre la política detrás de este desastre. Pero regresaré a esto en algún otro momento. Por ahora, lo que hay que entender, para repetirlo, es que algo terrible le está pasando a nuestro país, y no tiene nada que ver con Esa Gente.

Tiene que ver con la mayoría blanca.

Esquemas piramidales

Solo otro recordatorio de que es aún peor de lo que parece, incluso si usted ya sabe que es aún peor de lo que parece

Ben Carson, el actual favorito para la nominación presidencial republicana, dice creer que las pirámides de Egipto (principalmente sólidas) fueron construidas por José para guardar cereales. Mientras tanto, la compañía manejada por Jonathan Johnson, el candidato republicano para gobernador de Utah, ha estado atesorando plata y oro en anticipación a la próxima crisis económica (lea aquí el artículo de The Salt Lake Tribune: shar.es/15knj4).

Un incremento en las tasas de mortalidad

Durante gran parte de la era moderna, las tasas de mortalidad han caído consistentemente en los países del mundo desarrollado. Pero un estudio reciente publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de las Ciencias encontró que a partir de 1999, los estadounidenses de raza blanca en edad mediana de hecho han registrado un incremento constante en su tasa de mortalidad.

Según la investigación, los adultos blancos de entre 45 y 54 años están experimentando significativamente más enfermedades y están muriendo con mayor frecuencia que generaciones previas. Alarmantemente, gran parte de este aumento se debe a un incremento en los suicidios y sobredosis de drogas y consumo de alcohol, así como a enfermedades hepáticas asociadas con el alcoholismo.

En respuesta a los hallazgos, The Atlantic anunció en un titular del 4 de noviembre: “Los Estadounidenses Blancos de Edad Mediana Mueren de Desesperación”.

El estudio, compilado por Anne Case y Angus Deaton, ganador de este año del Nobel de ciencias económicas, encontró que el incremento se limitó singularmente a la gente de raza blanca de Estados Unidos. La tasa de mortalidad entre los residentes negros e hispanos de edad mediana ha seguido cayendo en línea con el precedente histórico. Adicionalmente, la tendencia es única a escala internacional, ya que ninguna otra nación desarrollada ha experimentado un aumento similar en el mismo grupo de edad.

Aunque el incremento fue registrado en todo el grupo demográfico de entre 45 y 54 años, se concentra especialmente en la gente que solo tiene diploma de preparatoria o menos, y que ha enfrentado severas dificultades económicas desde que gran parte del sector manufacturero estadounidense fue mudado al exterior.

“Es la gente que realmente ha sido golpeada por el malestar económico de largo plazo”, dijo el Sr. Deaton en una entrevista reciente ofrecida a la Radio Nacional Pública. “En términos reales, sus salarios han estado cayendo. Así que entran a la edad mediana con expectativas que simplemente no han cubierto para nada”, explicó.

Los autores también señalan que aunque los ciudadanos de otros países también han experimentado apuros financieros, particularmente durante las crisis económicas recientes, ninguno ha registrado un incremento correspondiente en mortalidad. El Sr. Deaton y la Sra. Case atribuyen esta disparidad a los estados benefactores vastamente más generosos de Europa, que incluyen beneficios garantizados para la jubilación.

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