Analistas

Una nación no es una empresa

El Presidente Obama lo dice exactamente bien: “Cuando algunas personas cuestionan por qué contendería el historial de (Mitt Romney en) Bain”, dijo a CBS News el 13 de julio, “el punto que mencioné antes es que, si usted es director de una gran firma privada de inversiones, su trabajo consiste en hacer dinero. No es crear empleos. Ni siquiera es crear un negocio exitoso – es asegurarse de maximizar los rendimientos para sus inversionistas”.

Un país no es una compañía – y definitivamente no es una firma privada de inversiones.

Y esta es la cosa: el Sr. Romney está postulándose para presidente basándose completamente en su éxito empresarial. En un mundo mejor podría estar postulándose con base en su exitosa reforma al sistema de salud, pero ahora está condenando ese mismo logro.

En un mundo mejor, de hecho, podría estar postulándose con base en ideas coherentes de política, pero en cambio no ofrece más que una mezcla de recortes fiscales para los ricos y recortes de beneficios para la clase media tan extremos que los grupos de enfoque se niegan a creer que de hecho ésta sea su verdadera propuesta.

Una vez que el historial de Bain Capital se vuelve un pasivo en lugar de una fuerza, no queda nada.

Sin Bain, no hay ganancia

Previsiblemente, hay una cierta reacción negativa contra el énfasis en Bain de la campaña de Obama. Parte viene de la Gente Muy Seria, quienes creen que deberíamos estar discutiendo sus preocupaciones de siempre. Pero parte viene de los progresistas, algunos aparentemente incómodos con la noción de atacar al Sr. Romney, al hombre, y que desearían que la Casa Blanca se enfocara exclusivamente en las propuestas políticas del Sr. Romney.

Esto es notablemente ingenuo. Coincido en que la atrocidad que son las propuestas de política del Sr. Romney es el principal argumento contra su candidatura. Pero el énfasis en Bain no es un desvío de esa cuestión, es algo complementario. Dada la realidad de la política – y de los medios de comunicación, como explicaré en un minuto -, cualquier crítica contra las políticas del Sr. Romney tiene que hacer uso de su biografía.

El primer punto es que los votantes no son estudiosos de la política. No entran al sitio de Internet del Centro de Política Impositiva para revisar los cuadros de distribución.

Y si un político cita esos cuadros en sus discursos, bueno, los políticos dicen todo tipo de cosas.

Desgraciadamente, tampoco podemos depender de los medios para llevar al público lo básico del debate de política – y no sólo porque mucha gente se entera de noticias con fragmentos rápidos vía TV. La triste realidad es que el culto al equilibrio sigue dominando. Si un candidato republicano anunciara un plan que de hecho vendiera niños como esclavos por contrato, los informes noticiosos serían que “los demócratas dicen” que el plan vende a niños para esclavitud por contrato, con cada cita para ese efecto compensada con una cita de un republicano que diga lo contrario.

Recuerde, los republicanos ya han votado por un plan que convertiría al Medicare en un inadecuado sistema de vales que no se asemeja en nada al programa que tenemos ahora – no obstante, Politifact declaró que la aseveración de los demócratas de que esto pone fin al Medicare que conocemos es “la mentira del año”.

Entonces, postularse con las verdaderas cuestiones de política no va a funcionar.

Adelante, contienda con cuestiones reales – pero hágalo creando una narrativa, un patrón que produzca impresión entre el Público.

Y la biografía del S. Romney ofrece una oportunidad de oro para hacer exactamente eso. Sus propuestas de política constituyen una redistribución radical de los ingresos de la clase media hacia los muy ricos; también está siendo sumamente deshonesto sobre el presupuesto y casi todo lo demás. ¿Cómo hacer creíbles esos hechos verdaderos? Asociándolos con su carrera comercial, que involucró mucho lucro despidiendo trabajadores y/o quitándoles sus beneficios; con sus finanzas personales, que involucraron tanta evasión de impuestos que teme dejarnos ver sus ganancias previas a 2010; con su renuencia a decir exactamente cuándo se fue de Bain.

Se podría criticar el énfasis en su biografía si se estuviera usando para transmitir una falsa impresión de dónde está parado Romney, pero eso no es lo que está pasando aquí; en cambio, se está usando para transmitir la verdad sobre el candidato más allá del ruido y las barreras de los medios.

La verdad es que la campaña de Obama estaría perjudicando a los estadounidenses si no aprovechara al máximo a Bain.