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Un desdén conservador por los desempleados

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Doug mills/the new york times

Podría señalar la abrumadora evidencia económica en el sentido de que nada así está sucediendo; después de todo, si lo que estamos viendo fuera un retiro masivo de la oferta laboral, deberíamos estar viendo el despegue de los salarios de los que aún están dispuestos a trabajar. También podría señalar las tasas cero de interés y la baja inflación como evidencia de que estamos viviendo en una economía con limitaciones de demanda. Podría preguntar exactamente cómo es que. Boehner cree que un aumento en la disposición para trabajar conjuraría la existencia de más puestos de trabajo.

Pero lo que realmente me llega aquí es el hecho de que gente como el Sr. Boehner esté tan obviamente desconectado con la experiencia vivida por los trabajadores ordinarios. Quiero decir, vivo una existencia bastante rarificada, con seguridad laboral y un buen ingreso y un círculo social generalmente adinerado, pero aún así conozco un número bastante grande de personas que han pasado meses o años en una búsqueda desesperada de trabajos que siguen sin figurar. ¿Qué tan aislado (o inconsciente) puede estar alguien que piensa que el problema simplemente es que esta gente no quiere trabajar?

Cuando veo cosas como ésta, siempre pienso en el inicio de “El tesoro de la Sierra Madre”, el li bro de B. Traven: “Cualquiera que esté dispuesto a trabajar y que se lo tome en serio ciertamente encontrará un trabajo. Solo que no hay que recurrir  tipo que te lo dice, dado que no tiene trabajo para ofrecer y no conoce a nadie que sepa de una vacante. Este es exactamente el motivo por el que da un consejo tan generoso, por amor fraternal y para demostrar lo poco que conoce el mundo”.

El regreso de los vagos que viven de la seguridad social

Desde hace mucho me ha parecido que la cuestión de los beneficios por desempleo es donde el debate sobre la política económica en una depresión alcanza su esencia más pura. Si alguien es de derecha, cree (más o menos tiene que creer) que los beneficios por desempleo afectan la creación de puestos de trabajo, porque se está “pagando a la gente para que no trabaje”.

Admitir que las condiciones de depresión son distintas (que la economía está sufriendo de una falta general de demanda y que poner dinero en los bolsillos de la gente que tiene probabilidad de gastarlo incrementará el empleo) significaría admitir que el libre mercado a veces falla terriblemente. Y, por supuesto, el desdén por los desempleados ayuda mucho si alguien quiere oponerse a cualquier tipo de ayuda para los desafortunados. Pero hay algo notable en ver que se hagan ahora estas afirmaciones; porque incluso si alguien cree que la expansión de los beneficios por desempleo de alguna forma es la causa en lugar del efecto de la crisis económica, esa expansión de beneficios hace tiempo que se ha ido. Los beneficios han regresado al nivel que tenían durante la cúspide del “boom de Bush”, en 2006.

Y Josh Bivens, un investigador del Instituto de Política Económica, señaló recientemente que la tasa de beneficiarios (el porcentaje de desempleados que recibe algún beneficio) está en su nivel histórico más bajo (bit.ly/1uE3w0i). Tal como lo dice Bivens, la retirada en los beneficios es una de las principales causas por las que la expansión económica no está reduciendo la pobreza.

Entonces, básicamente la derecha está despotricando contra los vagos que viven de la seguridad social no sólo cuando no hay vagos, sino cuando no hay seguridad social.

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