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Por qué no puede volar el Euro

Dado el tsunami de informes sobre las declaraciones de Mario Draghi en una conferencia de inversiones celebrada en Londres, sin mencionar la subsecuente reacción del mercado, es un tanto raro los pocos hipervínculos he visto que lleven a lo que realmente dijo el presidente del Banco Central Europeo (BCE), que es considerablemente más extraño de lo que se inferiría a partir de la cobertura _ que, además, tuvo un tono definitivamente quejumbroso.

A continuación la parte de su discurso, pronunciado el 26 de julio, que me llamó la atención: “El euro es como un abejorro. Es un misterio de la naturaleza porque no debería volar, pero sí lo hace. Entonces, el euro era un abejorro que voló bastante bien durante varios años.

“Y ahora _ y creo que la gente se pregunta ‘¿por qué?’ _ probablemente hubo algo en la atmósfera, en el aire, que hizo volar al abejorro. Ahora, algo debió haber cambiado en el aire, y sabemos qué después de la crisis financiera. El abejorro tendría que graduarse como verdadera abeja. Y eso es lo que está haciendo”.

Sólo considerablemente después el Sr. Draghi declaró que el BCE haría “lo que se requiera para preservar el euro” _ una declaración de la que todo el mundo tomço nota, pero que podría significar poco.

La cosa es que sabemos bastante bien por qué podía volar este abejorro: masivos flujos de capital del centro a la periferia, lo que llevó a un auge inflacionario en dicha periferia y que, por tanto, también permitió que la economía alemana _ que estaba abatida a finales de la década de 1990 _ experimentara gran ganancia en competitividad y consecuentemente un auge en su superávit comercial sin necesidad de sufrir una dolorosa deflación.

Esto, a su vez, significó una inflación modesta general en la eurozona _ ligeramente por arriba del 2 por ciento entre 1997 y 2007.

Para mantenerlo volando, se necesitaría algo como una jugada inversa sobre la misma línea: un auge inflacionario en Alemania, para que la periferia pueda recuperar competitividad sin una deflación devastadora. Y de hecho tendría que involucrar una tasa más alta de inflación, porque el ajuste que se requiere es mayor y porque la periferia tiene menos peso en el producto interno bruto (PIB) del área del euro, lo que significa que la inflación general debe ser mayor para acomodar una cantidad dada de ajuste relativo.

Nada como eso está sucediendo. Alemania está discutiblemente cerca del pleno empleo, pero no registra un auge inflacionario; la inflación esperada en el área del euro parece ser menor al uno por ciento.

Y en lo que respecta a graduarse como verdadera abeja _ eso requerirá un tiempo que Europa no tiene.