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Analistas 03/06/2014

Por qué los economistas se preocupan por el crecimiento demográfico

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Las discusiones modernas han regresado a ese énfasis: la reducción de la población en edad laboral de Japón parece ser una fuente importante de los problemas de la economía, y el menor crecimiento poblacional de Europa y Estados Unidos es un indicador importante de que podríamos estar entrando a un régimen similar.

Pero cada vez que presento estos puntos, recibo preguntas de gente que quiere saber por qué no considero que la caída en el crecimiento poblacional sea algo bueno. Después de todo, significa menos presión sobre los recursos, menos daño ambiental, etc.

Lo importante a comprender es que un menor crecimiento poblacional podría (y debería) ser algo bueno, pero que es muy probable que lo que pasa por política económica sólida convierta este desarrollo potencialmente bueno en un problema importante. ¿Por qué? Porque bajo las reglas actuales del juego, hay un fuerte aspecto de “bicicleta” en nuestras economías: a menos que estén avanzando con suficiente rapidez, tienden a caerse.

Es un argumento bastante directo. Para tener más o menos pleno empleo, una economía necesita suficiente gasto para hacer uso de su potencial. Pero un componente importante del gasto, la inversión, está sujeto al efecto acelerador: la demanda de capital nuevo depende de la tasa de crecimiento de la economía, en lugar del nivel actual de producto. Entonces, si el crecimiento disminuye debido a una caída en el crecimiento poblacional, la demanda de inversión se reduce, empujando potencialmente a la economía a una crisis semipermanente.

Ahora bien, podríamos decir que debería ser fácil manejar esto; simplemente hay que reducir la tasa de interés suficientemente para sostener la demanda de inversión pese al descenso poblacional. El problema es que la tasa de interés real requerida para activos seguros podría terminar siendo negativa y, por tanto, que solo sea accesible si hay suficiente inflación, lo que se topa con un compromiso ideológico con la estabilidad de precios.

Esto es básicamente un problema técnico, y en un mundo mejor simplemente enfrentaríamos ese problema disfrutando al mismo tiempo de los beneficios de un planeta menos atestado. Sin embargo, en este mundo los problemas técnicos de hecho pueden causar inmensos daños, porque muy pocas personas están dispuestas a pensar con claridad respecto a su naturaleza. Y por eso nos preocupa la caída en el crecimiento poblacional.

Esos franceses creadores de empleo

En estos días la gente muestra mucho pesimismo respecto al desempeño económico europeo, y tiene buenos motivos. Pero principalmente lo que estamos viendo es una mala política macroeconómica que resulta de una unión monetaria prematura aunada a una manía de austeridad. Es una historia muy distinta a la vieja versión de la “eurocrítica”, que se enfocaba en la “euroesclerosis”; una tasa de empleo persistentemente baja supuestamente causada por excesivos Estados benefactores.

Gente como los economistas John Schmitt y Dean Baker señalaron hace mucho tiempo que esta historia estaba desactualizada. Si se analizaba a Europa, en general, y a Francia, en particular, se veía que sí, que la gente se jubilaba antes que en Estados Unidos, y también que menos gente joven trabajaba, en parte porque no tenían que trabajar para terminar la carrera. Pero en vísperas de la crisis económica, la tasa de empleo entre los adultos en edad ideal de trabajar había convergido.

Bien, no había visto estos datos durante mucho tiempo, y la posición que ocupamos ahora es muy impactante. Vea el gráfico.

Desde finales de la década de 1990 hemos cambiado completamente de lugar: los adultos de Francia en edad más productiva actualmente tienen mucha más probabilidad que sus contrapartes estadounidenses de tener empleo.

Es extraño cómo, en medio de las incesantes pestes sobre el desempeño económico francés, este hecho nunca se menciona.

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