Analistas

“Los conservadores están manipulando el debate económico en Estados Unidos”

Los hechos recientes no han tratado bien a la derecha política de Estados Unidos: un informe de ocupación laboral mejor del esperado; un renovado énfasis en la desigualdad, impulsado por investigaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso y por el regalo de la candidatura de Mitt Romney. ¿Qué hacer?

La respuesta es lanzar sobre los temas un montón de datos falsos, con la esperanza de que algo pegue, o al menos que la discusión se confunda. Primero, con respecto al informe de actividad laboral dado a conocer a principios de este mes: todos los sospechosos de siempre saltaron sobre el rutinario ajuste poblacional del Buró de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), afirmando que los números fueron alterados. La verdadera historia aquí es que el BLS calcula el desempleo con base en una encuesta mensual; esto nos dice qué fracción de los trabajadores está sin empleo. Para convertirlo en el número de desempleados, el BLS calcula la población total en edad de trabajar, pero sólo actualiza esos cálculos una vez al año. Así que, por lo general, hay un aumento o reducción en los totales cada enero, que no significa nada. En los años Bush hubo muchas afirmaciones falsas respecto a un enorme crecimiento en el empleo que reflejaba un aumento en la población. Ahora tenemos a Rush Limbaugh, Fox News, etc. afirmando que la disminución de alguna forma implica cálculos simulados. Sigue sin ser cierto. Y lo que hace que esto canse tanto es que siguen volviendo a utilizar la misma falsedad, sin importar cuántas veces haya sido refutada. Lo que viene: negación de la desigualdad. El coeficiente Gini del Censo (que mide la distribución del ingreso en una población) no se ha movido mucho desde principios de la década de 1990 – pero, tal como dice Jon Chait, escritor de la revista New York Magazine, sabemos muy bien por qué: porque los números del Censo tienen “codificación superior”, esto es, se cortan en niveles de ingreso alto y las grandes ganancias se han salido de la escala, por mucho. “El Departamento del Censo no recaba información detallada sobre el ingreso de los ricos, por lo que los investigadores de la desigualdad recurren a otras partes cuando quieren estudiar la variación en el ingreso entre los muy ricos”, escribió el Sr. Chait en una publicación en Internet del 3 de febrero. Sólo vea a su alrededor: camine por los vecindarios más caros de Nueva York y dígame que la desigualdad no ha aumentado. Pero también vea datos del impuesto sobre la renta. Vea lo que la Superintendencia de Contribuciones (IRS, por sus siglas en inglés) nos dice sobre la repartición del ingreso en la gráfica de esta página. Note que el aumento casi se concentra por completo en el uno por ciento de hasta arriba; incluso la primera mitad del 10 por ciento superior no avanzó, lo que nos vuelve a decir que se trata del uno versus el 99, no el 20 de hasta arriba versus la clase baja. Y sí, los datos muestran, abrumadoramente, un incremento en la desigualdad. Ah, y el Sr. Chait nos dice que los sospechosos de siempre también están usando el conocido “los ricos de Estados Unidos pagan más impuestos que los ricos de otros países”. Sí – porque los ricos estadounidenses son mucho más ricos. De cierta forma es casi un alivio que estos tipos salgan con nuevas falacias. Brad DeLong, economista y profesor de la Universidad de California, en Berkeley, recientemente notó que The Wall Street Journal analizaba estimaciones de que el salario de los trabajadores federales es 2 por ciento mayor que el de los trabajadores del sector privado, y que reciben 48 por ciento más beneficios – concluyendo que esto significa que tienen una sobrepaga de 50%. “Literalmente no hay nada que esta gente pueda decir o hacer que los haga perder su megáfono, ¿o no?”, escribió el Sr. Delong en su blog el 4 de febrero. El punto importante a señalar es que todos estos números fraudulentos vienen de fuentes con aparente autoridad – Fox News, una organización grande, la página editorial de The Wall Street Journal, y el Instituto American Enterprise. Es imposible imaginarse un nivel similar de deshonestidad estadística de, digamos, The Nation, del Washington Monthly o del Instituto de Política Económica. Esto es lo que quiero decir cuando digo que la izquierda y la derecha no son simétricas. Gente de todas las creencias miente, pero la derecha tiene toda una estructura institucional para mentir sin contraparte en la izquierda.