Analistas

Las advertencias deben ser estridentes

La mayoría de los comentarios son versiones condensadas de textos más largos.Por algo usamos sirenas para advertir un peligro inminente: son estridentes. También son esenciales para la salud y seguridad de nuestra sociedad. – C., Iowa

Espero que una gran ventaja de su estridencia (léase honestidad en este contexto) es que duerme mejor que los Mitt Romneys del mundo. También debe complacerlo un poco saber que la "conversación nacional" ocasionalmente incluye puntos basados en los hechos que saca a relucir en sus columnas. Por favor siga la buena lucha contra la propaganda actualmente enmascarada como noticias. 

– C. E. S., Oregon 
 
El buen manejo de la economía solía estar en el centro del republicanismo, pero el partido realmente no tiene credibilidad en este momento. 
La experiencia de Gran Bretaña – si alguien pusiera atención – está aportando abundante evidencia empírica en el sentido de que los drásticos recortes al gasto gubernamental que ponen a la economía nuevamente en recesión sólo empeoran los déficits. Hay muchos demócratas e independientes ansiosos por votar en contra del Presidente Obama, ¿pero de qué forma alguien con cerebro puede confiar en los Republicanos en lo que respecta a política económica? 
– T. B., Pensilvania 
 
El extremismo de ala derecha tiene una larga historia y profundas raíces en Estados Unidos. 
Por mal que suene y que parezca, sería mucho peor si los extremistas tuvieran pleno control de las tres ramas del gobierno federal y también de la mayoría de los gobiernos estatales. Ya tienen demasiado poder e influencia, y eso está dañando nuestra nación en muchas formas.Los demás tenemos que pelear. Pero sólo podemos hacerlo si tenemos un claro entendimiento de las cuestiones críticas que enfrenta la nación y la comunidad internacional. 
– K., Missouri 
 
Por un lado, la gente dice que el gobierno es muy grande. Por otro, la gente dice que los bancos, las corporaciones y la clase más rica son muy grandes. Lo que nos queda es este teatro político que está sembrando la discordia entre los dos grupos, puesto que lo último que quiere el establecimiento es que se unan. 
– David B. Schuster, New Hampshire
 
Creo que parte es un eco de la guerra cultural de la década de 1960. Mucha gente que en ese entonces estaba polarizada se esforzó deliberadamente para infundir en sus hijos no sólo sus creencias sino también su rabia y disgusto hacia sus oponentes. El diálogo razonado y el compromiso son casi imposibles si te educaron desde chico para creer que estás peleando contra el mal. 
 
Habiendo vivido muchos años en un número de ciudades estadounidenses, incluyendo algunas de las más liberales, he concluido que durante años muchos los liberales han visto al Estados Unidos del centro con profundo desprecio. 
Entonces, es natural que los estadounidenses del centro sientan resentimiento, lo que hace que estén abiertos a mensajes de líderes que devuelven la agresión vomitando disgusto y desprecio. 
– T., California