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En Estados Unidos, la austeridad podría ser un desastre político

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Probablemente será revisado, y en cualquiera de los casos es resultado de factores excepcionales: una caída en inventarios y una peculiar reducción significativa en el gasto en defensa.

No obstante, el informe subraya el papel que está jugando el achicamiento de las compras gubernamentales de bienes y servicios en la contención de la economía. Y sí, quiero decir achicamiento, no sólo crecer más lento de lo que me gustaría. Los pagos de transferencias como Medicare y Seguridad Social están aumentando (aunque los beneficios de desempleo están cayendo), pero la compra gubernamental de cosas – principalmente a nivel estatal y local, donde las cosas en cuestión incluyen contratar maestros – ha estado cayendo a un ritmo bastante rápido.
 
En esta página se presenta una comparación, usando información estadística del Buró de Análisis Económico, de cifras relevantes en el actual ciclo económico y durante la recesión y consecuencias de la era de Bush. Según esta medida, la era que empezó desde el inicio de la Gran Recesión ha estado marcada por una austeridad fiscal inusitada.
 
¿Qué tan importante es esto? El consumo e inversión gubernamental es de aproximadamente US$3 billones, y si esta vez hubiera crecido tan rápido como durante la  administración del Presidente George W. Bush, sería 12% más alto, o US$360.000 millones.
 
Dado un multiplicador de más de uno, que es lo que le parece razonable al Fondo Monetario Internacional (entre otros) bajo las condiciones actuales, eso termina significando que el PIB del país sería algo así como US$450.000 millones más grande, igual a 3% – y la tasa de desempleo sería 1,5 puntos más baja.
 
Entonces, la austeridad fiscal es la diferencia entre nuestra posición actual y  una tasa de desempleo no muy superior a 6%. Es un desastre de política.
 
El despreciable de mí
Qué curioso. Angry Bear (angrybearblog.com) recientemente encontró a algunos de los sospechosos de siempre explicando “Cómo Debatir a Paul Krugman”, y la respuesta parece ser la siguiente: invente un hombre de paja que no se parezca en nada al economista/columnista del mismo nombre, y ridiculice a esa persona imaginaria.
 
Tengo que decir que ni en mis sueños más alocados imaginé que podría hacer el papel del Monstruo Más Grande de la Historia ante los ojos de tanta gente. ¡Gracias por el honor!
 
Aparte de la tontería de participar en él, este pequeño intercambio es otra ilustración de un punto que he notado antes: la forma en que los comentaristas de extrema derecha asumen que el otro lado debe ser su imagen en el espejo. Insisten en que nunca se justifica la intervención gubernamental, así que los liberales deben apoyar cualquier o toda intervención del gobierno. Quieren un gobierno más chico, como principio; los liberales deben querer un gobierno más grande, sin importar para qué. Creen que los déficits e imprimir dinero siempre son malos; los liberales deben estar a favor de los déficits y de la impresión de dinero bajo cualquier circunstancia.
 
Una hora revisando mis artículos refutaría rápido todo esto, junto con la bizarra acusación de que nunca veo la evidencia; tal vez haya gente que no coincida con mis conclusiones, pero indudablemente publico muchos datos. Pero obviamente ver lo que de hecho escribo simplemente sería muy doloroso.
 
De cualquier forma: ¡gracias muchachos! – me alegraron el día.
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