Analistas

El daño colateral de una crisis

Como egresado universitario de la generación de 1991, formé parte del daño colateral infligido por la política de tasas de interés del Banco de Canadá de la década de 1990.

Mis compañeros de clase y yo sufrimos desempleo y subempleo crónico; la mayoría de la gente de mi carrera de ingeniería tardó entre dos y tres años en encontrar trabajo – un crudo cambio en comparación con el auge de finales de la década de 1980, cuando las compañías luchaban por encontrar profesionistas. Otros escaparon de la crisis continuando su educación o aceptando empleos en el extranjero.

Las perspectivas laborales de otros se redujeron cuando el gobierno aplicó despidos en 1995, y con los mayores impactos económicos de la reducción gubernamental de pago de transferencias a las provincias.

Como resultado, mi generación tardó más de una década en establecer cierto tipo de normalidad en nuestras carreras, sin mencionar iniciar nuevamente nuestros ahorros y empezar a pensar en tener familias. Consuela un poco ver confirmación del desastroso impacto de las políticas de altas tasas de interés y cero inflación.
– M., Canadá

Recuerdo bien esos días. El sector público soportó lo peor de los recortes, y el dólar canadiense valía 60 centavos del estadounidense.
Después vino el acuerdo de libre comercio, que mostró su valor creando el Hollywood North y fomentando más manufactura.
– T., Canadá

Por duro que haya sido el Primer Ministro canadiense, Paul Martin, con algunos sectores de la economía en la década de 1990, se podría argumentar que al menos tenía cierto tipo de filosofía. El actual gobierno no la tiene.
-C., Canadá

Coincido, pero sería cuidadoso. Canadá enfrentaba legítimos problemas presupuestarios debido a las tasas de interés estratosféricas impuestas por el Banco de Canadá. Gente como el Primer Ministro británico, David Cameron, intenta usar a Canadá como modelo, pero el modelo depende de presionar a la baja las tasas de interés y devaluar la moneda.
-Neil Christensen, Canadá

Los republicanos no están dispuestos a hacer nada para apoyar la recuperación mientras que un demócrata esté al mando de la Casa Blanca. Punto. Especialmente cuando al 0.1 por ciento más rico de los estadounidenses le está yendo bien.
-Jeff Anderson-Lee, California