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Latinoamérica: se espera más volatilidad

Hace pocos meses, las perspectivas para los mercados latinoamericanos eran brillantes. Sobre todo tuvimos buenas noticas en los países más grandes de la región. El mercado brasileño disfrutaba de un fuerte momentum empujado por la bajada de la inflación y una exitosa agenda de reformas. México se recuperaba del shock de la elección de Donald Trump a medida que los inversores se daban cuenta de que los miedos de una guerra comercial con los Estados Unidos estaban completamente superados. La economía argentina se recuperaba espectacularmente después del shock de inflación y recesión del año pasado. El presidente Mauricio Macri reabría con éxito los mercados de capitales del país después de 15 años de estancamiento con la emisión de más de US$30.000 millones en bonos del gobierno.

Desgraciadamente, en los últimos tres meses, las noticias han empezado a empeorar. El principal catalizador fue la emergencia de otra crisis política en Brasil. El presidente Michel Temer se ha visto envuelto en un nuevo escándalo de corrupción que causó fuertes tensiones en los mercados financieros. A pesar de las graves acusaciones, parece que logrará mantenerse en el cargo y completar su mandato hasta 2018, pero hay un riesgo creciente de que se mate la importante reforma de las pensiones, o que se retrase al menos. Brasil tiene uno de los gastos en pensiones más elevados del mundo a causa de una edad de jubilación relativamente temprana y una población envejecida.
La reforma sería un paso importante para reducir el déficit y atraer nuevas inversiones. En el terreno político, el futuro no es fácil de predecir. Vemos que hay un ligero aumento de posibilidades de más decepciones en Brasil y los inversores deben ser muy selectivos a la hora de elegir inversiones. Pero por supuesto, una sorpresa positiva podría llevar a un fuerte rebote.

En Argentina, la renta variable y el peso están bajo presión después de que MSCI (uno de los principales proveedores de índices del mundo) decidiera no incluir a Argentina en su índice de mercados emergentes. Los inversores de bonos han permanecido eufóricos, lo que se ilustra con la sobresuscripción de un nuevo bono a 100 años en dólares. No obstante, las valoraciones parecen ajustadas y no aumentaríamos el riesgo con las elecciones legislativas de octubre 2017 a la vista.

En Venezuela, la situación sigue empeorando dramáticamente con las crecientes tensiones políticas, ilustradas con las violentas protestas en la calle. La caída del precio del petróleo hace que sea aún más complicado encontrar nuevas maneras de recaudar fondos para pagar su deuda. Un default parece inevitable.

Los países Andinos ofrecen pocas oportunidades a causa del crecimiento económico desesperadamente bajo, la incertidumbre política y la dependencia de las materias primas. El mercado más prometedor era Perú, pero el crecimiento económico ha decepcionado últimamente, debido a la escalada de los contratiempos políticos. El escándalo de la construcción en curso y la investigación relacionada con la corrupción ya han desviado la atención de la administración de su plan de reconstrucción a corto plazo para las áreas afectadas por las inundaciones de marzo / abril y la reforma laboral y la agenda de infraestructura a mediano plazo.

En Chile, el crecimiento económico sigue siendo muy bajo después de una larga huelga minera que afectó a un sitio clave de producción de cobre, así como a reformas viciadas por el gobierno izquierdista del país. Las elecciones presidenciales en noviembre serán importantes. Una victoria de Sebastián Piñera – que está liderando las encuestas – podría mejorar las perspectivas económicas, pero es demasiado pronto para hacer una apuesta y esperamos más volatilidad en los próximos tres meses. En Colombia, el crecimiento económico sigue siendo decepcionante por la subida del IVA, incertidumbres fiscales y la caída del precio del petróleo. Después de un crecimiento de solo 1,1% en el primer trimestre, no esperamos un rebote sustancial.

Las malas noticias para América del Sur podrían ser buenas para México, especialmente a medida que los inversores redistribuyen su dinero de Brasil a México. Esto puede haber ayudado a reforzar aún más al peso mexicano, que llegó a su nivel más alto desde hace más de un año. Los miedos sobre Trump han desaparecido.

El mercado empieza a desviar su atención hacia la política interior. El principal riesgo es que el populista de izquierdas Andrés Manuel López Obrador pueda ganar las elecciones presidenciales del año que viene. Hasta ahora, el mercado sigue relativamente relajado, especialmente gracias a que el partido del actual presidente Enrique Peña Nieto ha logrado defender el gobierno del estado de México. El atractivo del carry (tasa de interés) del peso mexicano puede seguir atrayendo inversores, especialmente ante la falta de oportunidades en otros activos, pero es probable que la volatilidad se incremente en la segunda mitad del año.