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Analistas 24/07/2021

En espera de la corrección

Pascal Rohner
Director de Inversiones de In On Capital

Las bolsas estadounidenses siguen imbatibles, tras unas pequeñas caídas a inicio de semana, se han observado fuertes rebotes que vuelven a impulsar a los índices prácticamente a nuevos máximos históricos. Sin embargo, un día en rojo en Wall Street es suficiente para que las medidas de volatilidad se disparen, los nervios se pongan de punta y surjan las dudas si una corrección en los mercados se aproxima.

Aunque predecir un movimiento abrupto o inicio de un periodo correctivo es casi imposible, si es importante tener presente que son fenómenos normales en los mercados financieros.

De acuerdo con una investigación realizada por Guggenheim Funds, concluyen que desde 1946 los pullbacks o desvalorizaciones es algo normal, caídas de 5% o más ocurren alrededor de 1,6 veces por año. Caídas de mercado de 10% o más (correcciones) ocurren cerca de 0,5 veces por año. Por último, desvalorizaciones de 20% o más (mercados bajistas) suceden en promedio cada siete años.

Evaluando 2021, realmente no se ha observado ni el primer pullback o caída fuerte para el índice S&P500. La mayor caída hasta el momento fue en la segunda mitad de febrero cuando el índice acumuló una desvalorización de -4,2%.

Si la historia es buena guía, se debería ver al menos una corrección en la segunda mitad del año, y en caso de suceder, realmente sería algo totalmente normal.

No obstante, la baja volatilidad a nivel de índices recuerda aquel fuerte mercado alcista visto en 2017 cuando el índice terminó con una valorización de 18% con una pequeña caída en abril de -2,8%. Uno de los años menos volátiles de la historia.

Aunque las correcciones pueden ser netamente técnicas, normalmente para que lleguen se necesita un catalizador, por ahora podrían existir dos, el primero tiene relación con los temores sobre el repunte de casos y la fuerza con la que avanza la variante delta, dónde se estima que cerca de 83% de los nuevos contagios en Estados Unidos son causados por esta variante.

Así mismo, Reino Unido que enfrenta una nueva ola de contagios casi de la misma magnitud a su segunda ola, genera nerviosismo de que se pueda repetir un oscuro escenario de cuarentenas y restricciones.

Lo positivo es que a pesar que los casos aumentan, las hospitalizaciones y muertes han perdido correlación con los casos, pues no están aumentando al mismo ritmo. Un fenómeno que sin duda alguna está relacionado con las vacunas. Sin embargo, el aumento de casos si evita una reapertura económica total que finalmente se podría ver reflejado en sorpresas de crecimiento económico más bajo a lo esperado.

El segundo catalizador tiene que ver con la postura de política monetaria de los bancos centrales, en especial de la postura de la Reserva Federal, ya que, como la recuperación económica que se observa ha sido fuerte junto con presiones inflacionarias que podrían no ser transitorias pueden llevar a que el banco central más importante del mundo tome medidas para contrarrestar dichos efectos negativos donde el primer paso para esa normalización sería reducir y frenar las compras mensuales de activos que se realizan por valor de US$120 mil millones de dólares también conocido como “tapering”.

Estos anuncios de política monetaria principalmente se podrían conocer en el simposio de Jackson Hole que se realizará a finales de agosto, un evento de gran importancia donde todos los años los principales banqueros centrales del mundo se reúnen para reflexionar sobre la economía global y allí se han dado a conocer importantes anuncios. Durante 2010 y 2012, Ben Bernanke,
presidente de la Reserva Federal en aquel entonces, anunció diferentes programas de expansión cuantitativa o QE. El año pasado, Jerome Powell, en el mismo simposio realizó el anuncio de modificar la inflación objetivo a una inflación promedio por del 2%.

Nerviosismo en la renta fija

Mientras el mercado de renta variable se muestra muy positivo y demasiado complaciente, estamos viendo más nerviosismo en la renta fija. Pareciera que el mercado de bonos conociera algo que el mercado de acciones no.

El rendimiento del tesoro americano a 10 años, por ejemplo, esta fluctuando entre 0,9% y 1,77% desde el principio del año. A primera vista parece sorprendente e ilógico que últimamente tuvimos compras masivas en el tesoro americano a largo plazo pues desde abril el rendimiento pasó de 1,77% a 1,12% el 20 de julio. Además, es importante tener en cuenta que la inflación en los últimos 12 meses es de 5,4% y con el rendimiento actual de los tesoros significa una tasa real negativa de 4,2%.

Existen dos razones que pueden explicar las tasas tan bajas de los tesoros americanos que parecieran poco acorde con el entorno económico. En primer lugar, podría ser un simple desajuste de oferta y demanda ya que la emisión de deuda americana ha disminuido comparado con otros meses, algo temporal. La segunda razón es que los inversores están dispuestos a pagar un seguro caro con el fin de proteger sus inversiones y el tesoro americano de largo plazo es el refugio por excelencia y no sería raro que entornos de risk off y nerviosismo, impulsen el apetito por este tipo de activos.

Buen momento para tomar utilidades

Es posible que las acciones en EE.UU. sigan subiendo a muy corto plazo, por la firme confianza de los inversionistas, las campañas de vacunación, la reapertura económica, buenos resultados corporativos y la liquidez excesiva de los mercados. Pero técnica y fundamentalmente pensamos que el potencial alcista está muy limitado a corto plazo. En nuestra opinión, en el mejor de los casos, el S&P 500 puede subir un 5% en las próximas semanas. Por otra parte, vemos un riesgo substancial de tener una corrección de 10-15%. Por lo tanto, usaríamos los recientes avances en las acciones para tomar utilidades o comprar protecciones. Sin embargo, reiteramos nuestra opinión que una corrección probablemente no represente el final del mercado alcista, sino servirá como una buena oportunidad de entrada para aquellos inversionistas que no han participado aún.

Con colaboración de Diego Fernando Agudelo López