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Analistas 04/12/2021

La innovación y la inclusión son el futuro

P. Harold Castilla Devoz
Rector General de Uniminuto

Somos conscientes que, después de la pandemia y aún en ella, ningún sector de la industria podrá ser como lo era antes, y ello incluye a la educación superior. En esta, se evidencia la generación de un sinnúmero de innovaciones asociadas al desarrollo de las funciones sustantivas, de modo especial en la docencia, con la incorporación de las tecnologías que han representado nuevas maneras de enseñar, y con ello, la disrupción en pedagogías y didácticas. De igual forma, los procesos investigativos ponen a la ciencia en la mira, para ser oportunidad y fuente de conocimiento, capaz de hacerle frente a las complejidades y necesidades del mundo contemporáneo.

Durante estos dos últimos años hemos intensificado nuestro trabajo frente a los desafíos que como sector tenemos, para que nuestro servicio sea acorde con dichos retos, y ante todo, para que lo aprendido sea la punta de lanza de una nueva forma de comprender el paradigma educativo, ese que de verdad responda a las expectativas de los aprendizajes de los estudiantes y de los contextos donde estos desarrollarán sus competencias y habilidades.

La realidad de lo vivido en esta pandemia nos lleva a concretar nuevas maneras de gestionar, y proponer un camino educativo que se desliga de las viejas prácticas didácticas y pedagógicas, y se centre en el estudiante, apoyado por las tecnologías emergentes que permiten a estos aprender y vivir una experiencia exitosa de su proceso de formación. En este contexto, es necesario que los líderes de las Instituciones de Educación Superior (IES) caminemos en sendas de autenticidad para colocar en el escenario de nuestras reflexiones y gestión efectiva todo aquello que requiere superar la exclusión de muchos estudiantes que han tenido que abandonar su ciclo formativo, o que no han podido hacer un tránsito a la educación superior luego de terminar la media.

La apuesta por un testimonio que transparente un liderazgo ético en esta ruta de la inclusión, es el camino para ser modelos de lo que queremos transformar en nuestras regiones y país. Los líderes deben seguir comunicándose, dirigiendo las IES de manera colaborativa para crear planes sistémicos y holísticos con una visión clara, y responsabilizar a los equipos para tomar las decisiones más acertadas frente a la misión.

Varios son los impactos negativos que ha causado la pandemia en los estudiantes y profesores: en la salud mental, la salud biológica, las circunstancias financieras, el bienestar socioemocional, el aprendizaje de habilidades psicomotoras y en las circunstancias ambientales y políticas, y en general, en la felicidad de cada uno y sus familias.

En todo este ambiente de impactos adversos, la sociedad se ha dado cuenta de la importancia del conocimiento y la ciencia para resolver la complejidad actual, y ha estado usando a las IES como una fuente confiable de información. Dentro de ellas, la pandemia ha acelerado el cambio de actividades diarias que normalmente habrían tardado mucho más en ser absorbidas por las comunidades. La pandemia ha sido un catalizador para la innovación dentro de las instituciones.

También ayudó a demostrar que las herramientas modernas pueden tener un impacto positivo en la eficiencia de la enseñanza; por ejemplo, los estudiantes pueden prepararse con anticipación para las conferencias y revisar; ha sido entonces, una oportunidad para implementar y profundizar en las metodologías activas de aprendizaje.

El desafío está, en que las IES necesitan nuevos modelos y un marco de adaptabilidad para prepararse en caso de crisis futuras, modelos que permitan realizar cambios manteniendo la estabilidad, promoviendo la igualdad, y ampliando las funciones sustantivas y el bienestar, su articulación e integración. Los componentes clave de la adaptabilidad resultan siendo la cooperación, la innovación, la inclusión y la flexibilidad.