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Analistas 18/12/2021

El futuro que nos espera

P. Harold Castilla Devoz
Rector General de Uniminuto

A propósito del título de la columna de esta semana, tomaré como referencia un par de artículos del Instituto para el Futuro de la Educación (IFE) del TEC de Monterrey, señalando que, por un lado, “… no podemos avanzar hacia el futuro sin antes hacer una limpieza profunda, sin antes atender esos problemas que hemos pasado por alto y que venimos arrastrando desde hace mucho tiempo, haciendo que el camino sea más pesado pues avanzamos con un gran peso en nuestras espaldas…”, y de otro, que “…cuando hablamos del futuro normalmente hacemos trampa, miramos adelante ignorando lo que tenemos detrás. Intentamos anticiparnos al futuro haciendo predicciones que, comúnmente, idealizan el futuro de tal manera que nos hace pensar que ´vale la pena abandonarlo todo, hasta el presente, advierte Andrés García Barrios en su más reciente entrega de Lecturas para la Educación en la que, precisamente, escribe sobre el pensamiento complejo del filósofo francés Edgar Morin…” (cfr. https://observatorio.tec.mx /editorial/el-futuro-de-la-educacion-edgar-morin; https://observatorio.tec.mx/edu-news/lecturas-para-la-educacion-edgar- morin). Asimismo, los autores de dichos artículos indican que “…sin una estrategia a futuro, lo innovador corre el riesgo de volverse rutina de tal forma que las cosas, a fuerza de renovarse, acaban por permanecer siempre igual, dice García Barrios…” y que “… Si algo hemos aprendido estos últimos dos años es la absoluta imprevisibilidad del futuro. Sin embargo, esto no significa que no podamos planear, visualizar y preparar el terreno (hacer espacio) para los años que están por venir, solo hay que ´evitar ciertas trampas´…” (cfr. Ídem.).

Con estas reflexiones de fondo, considero que se hace un llamado a la educación superior para que sea uno de los caminos esenciales que enruten a la humanidad en una senda de desarrollo de sus potenciales, que contribuya a un mayor bienestar y a la sostenibilidad, orientándose hacia la justicia, la solidaridad y los derechos humanos, que extrae fuerza de la diversidad intercultural, y que forja colaboraciones entre personas, grupos y comunidades locales y globales. Estas apuestas están suficientemente claras en las mentes de los distintos expertos que fueron consultados por el Instituto Internacional de Educación Superior de la Unesco en América Latina y el Caribe (IESALC). Sus opiniones se sintetizan en el informe del IESALC, Futuros de la educación superior, publicado el pasado 25 de noviembre.

Ante la pregunta, ¿Cómo podría la educación superior contribuir a un mejor futuro para todos en 2050?, los expertos respondieron que la educación superior en 2050 cambiará de manera transformadora, incremental, disruptiva y fluida. La educación superior deberá asumir la responsabilidad de promover el bienestar de la tierra, su diversidad y sostenibilidad, su seguridad y belleza. También se dice que la educación superior tiene la responsabilidad de promover una mejor tutela humana de todas las entidades de la sociedad, humanas y no humanas. Y también está llamada a contribuir al desarrollo social y económico.

Otro aspecto importante en este contexto de los futuros de la educación superior se centra en la necesidad inminente de definir e implementar un nuevo paradigma o modelo educativo. Este deberá prestar mayor atención a la elaboración de itinerarios y programas flexibles e inclusivos, así como enfoques adaptativos y creativos para evaluar y acreditar los resultados del aprendizaje, sólo así se eliminaran las barreras del aprendizaje y las de la asequibilidad. Esto último requiere cambios en el rol de los educandos y de los profesores, así como en las estructuras que los rodean

Sobre esta prospectiva, aún quedan algunas preguntas por responder de manera clara y contundente. Por ejemplo, está el financiamiento de la educación superior. Este es un factor que sigue siendo pertinente para el presente y futuro del sector. Aunque el acceso a la educación superior en todo el mundo se ha expandido enormemente, de cara al futuro, el informe dice que es necesario hacer más para hacer realidad el derecho a la educación superior y, en este contexto, lo financiero es clave, así como avanzar significativamente en la permanencia y graduación.