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Analistas 24/07/2021

Educar para un mundo más sostenible

P. Harold Castilla Devoz
Rector General de Uniminuto

Entre las preguntas más importantes que se hacen hoy a las Instituciones de Educación Superior con relación a su aporte social es: ¿cómo generan impacto y cuál es el nivel de importancia en el desarrollo de los contextos - locales, regiones, países- para hacer de ellos realidades más sostenibles e inclusivas?.

El mundo enfrenta diversos retos y transformaciones que han sido aceleradas a partir de la denominada cuarta revolución industrial, la cual integra diferentes tecnologías que nos impulsan a cambiar a toda velocidad y a gran escala. Esta rápida transformación incide directamente en la educación y en sus instituciones. Nuestra capacidad de innovar y de tener una lectura amplia de las mega tendencias y de sus implicaciones en las nuevas formas de trabajo, pero también del cuidado del ser humano, de su esencia y del equilibrio con estos cambios, demarcarán la forma como nuestros estudiantes y egresados se desarrollen desde todas sus dimensiones en la sociedad de la cual hacen parte.

Para hacerle frente a estos nuevos retos, no es suficiente que creemos las condiciones para asegurar el derecho de una educación para todos, sino que además esta brinde las posibilidades para que las personas puedan acceder, y finalizar con éxito sus procesos formativos. Por lo anterior se necesita de un sistema que asegure una educación de calidad al alcance de todos, reconozca en ellos sus singularidades, y encuentre en las diferencias, un potencial y el equilibrio de la existencia. Este énfasis no debe ser visto como un enfoque reduccionista, que solo considera las necesidades de esas poblaciones, sino de una educación verdaderamente inclusiva y para todos.

En un país como el nuestro, donde el conflicto armado y el desplazamiento forzado han generado exclusión para miles de colombianos, las IES representan una oportunidad para el desarrollo de las regiones, para la construcción de paz, y de manera especial, para el cierre de las brechas, que históricamente por factores culturales, sociales y políticos han limitado las posibilidades de acceso y cobertura de la educación superior. Las IES pueden tener mayor impacto en el desarrollo de las comunidades y las regiones si trabajan de forma coordinada con otras instituciones con intereses complementarios. Esto permite el intercambio de conocimientos, la resolución de problemas sociales, la adecuación a las condiciones del entorno y la generación de innovaciones de todo tipo.

Los grandes problemas del desarrollo en estos tiempos exigen soluciones nuevas, más eficientes, y sustentables frente a los viejos problemas de la pobreza y a los nuevos retos como el cambio climático, el manejo del agua, la seguridad alimentaria y energética, la paz en los territorios, entre otros, los cuales necesariamente involucran a las poblaciones más vulnerables. Las IES tienen una responsabilidad en generar soluciones con impactos escalables, replicables y sostenibles, en lo que conocemos como innovación social.

El respeto por todas las formas de vida, y el velar por el cuidado de la “Casa Común” -en palabras del Papa Francisco, en la Encíclica Laudato si- es un imperativo ético que debe direccionar el quehacer de las IES, en procura, no sólo de la preservación del entorno ambiental, sino también de la generación de sujetos conscientes del impacto del ser humano sobre la naturaleza.

Necesitamos promover en todos los estudiantes una sensibilización y conciencia frente a los grandes problemas del desarrollo contemporáneo, a formar en un liderazgo transformador de las situaciones sociales complejas que de este se derivan, y a generar unas competencias orientadas al desarrollo humano y social integral.