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Analistas 02/03/2021

La nueva normalidad en lo energético

Óscar Díaz Martínez
Presidente de la Junta Directiva de Acipet

En Colombia el sector minero energético ha representado, de acuerdo con cifras del Ministerio de Minas y Energía, el 7% del PIB, 12% de los ingresos del Gobierno y 56% de las exportaciones. Se reclama por diversificación y por no ser tan dependientes de los hidrocarburos, lo cierto es que, en una realidad como la nuestra y con los altibajos en el precio del petróleo a nivel internacional, el impacto será fuerte en las finanzas del Estado.

Mirando hacia adelante en 2021, el panorama es muy diferente. Si bien hay preocupación por la variación del virus, que generó una segunda ola de contagios y muertes, con el conocimiento adquirido y las vacunas ya desarrolladas y en proceso de aplicación, la situación es diferente. Las economías vienen recuperándose desde el último trimestre de 2020, se siguen generando nuevos empleos, la movilidad se ha adaptado a las nuevas condiciones y el precio del petróleo va en alza bordeando los US$60 por barril.

Muestra de ello son los resultados de Ecopetrol, que cerró el año con una utilidad neta de $1,7 billones, siendo una de las pocas empresas de la industria petrolera mundial que presentó utilidades para el año. Sin embargo, hay que ser mesurados con este buen comportamiento del precio en lo que va corrido del año. El invierno fuerte en los Estados Unidos que ha ocasionado un mayor consumo de energía, la caída en sus reservas, la alta demanda de combustibles en China y el acuerdo sostenido de los países de la Opep y Opep+ para mantener los recortes en producción, explican el porqué de este precio.

La banca internacional referente ha proyectado un precio del petróleo en alrededor de US$47 bbl, mientras que otros como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y algunas compañías del sector minero energético lo han hecho en US$46 bbl. Se podría decir entonces, que valores entre los US$45 y US$50/bbl son una buena proyección para nuestra economía, hecho que permitiría que los proyectos suspendidos se desarrollen y con lo cual el nivel de producción estaría entre los 750.000 y los 800.000 barriles por día promedio año, lo que jalonaría las exportaciones.

Quizás la nueva normalidad no nos lleve a los US$100-US$120/bbl del pasado, pero si a niveles alrededor de los US$70/bbl, con los cuales la economía mundial seguirá funcionando con el objetivo de reducir la huella de carbono, migrando hacia energías renovables y alternativas, pero sin desconocer el aporte de los combustibles fósiles en la matriz minero-energética.

En lo que respecta a nuestro país, el Plan Energético Nacional 2020-2050 refleja el compromiso del Gobierno con la transformación energética basada en cuatro pilares: Seguridad y confiabilidad en el abastecimiento, Mitigación y adaptación al cambio climático, Competitividad y desarrollo económico y Conocimiento e innovación, y para llevarlo a cabo se requiere de un gran esfuerzo financiero para lograr esta transformación, resaltando que el aporte de los combustibles fósiles será de un 40% al final de este periodo.

La nueva normalidad no es más que la adaptación a un modelo de vivir, de estudiar, de trabajar, de hacer negocios, de hacer empresa y de construir país, en donde el sector minero-energético continuará con su rol protagónico.