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La comunicación más innovadora: llega la ‘marca esférica’

La innovación no se detiene en el sector de la comunicación, que sigue experimentando nuevos modelos de acuerdo con el desarrollo del mundo digital y las nuevas tecnologías. Hoy en día, los youtubers se han erigido en comunicadores capaces de llegar al público más joven (la denominada Generación Z), la comunicación ya no suele hacerse cara a cara sino a través de la tecnología y triunfan las marcas con valores empáticos con personas inquietas y comprometidas. 

Un estudio publicado por Online Business School (2015) a escala mundial indicaba que en solo un minuto se escriben seis artículos en Wikipedia; se envían 204 millones de correos electrónicos; se crean 100 cuentas nuevas en LinkedIn y se descargan 37.000 aplicaciones. Ante estos datos, está claro que nos movemos en un nuevo panorama repleto de grandes oportunidades para las marcas, donde el provecho de cada una depende directamente de la manera de escuchar y de la forma de reaccionar ante los retos.

Muchas marcas convencionales son reticentes a la innovación y temen cambiar los parámetros asentados en su modelo de comunicación tradicional para dar a conocer sus mensajes, lo que es un desafío solo para marcas atrevidas. Esto hace que el avance hacia la incorporación de las tendencias digitales y de hábitos de consumo de los clientes no tenga cabida en las marcas menos disruptivas. Pero resulta esencial que las empresas sean capaces de transformar lo establecido si quieren diferenciarse de la competencia y generar el impacto deseado.

En Atrevia, la consultora de la que soy fundadora y presidenta, y siguiendo nuestro espíritu de adelantarnos en pensar nuevos modelos de comunicación, hemos detectado siete grandes tendencias que están revolucionando el mundo de las marcas y su forma de relacionarse con sus públicos. Y así es como hemos acuñado el concepto de marca esférica, que define una nueva manera de comunicar, una nueva forma de entender a los públicos y llegar a ellos a través de mensajes auténticos, apelando a los valores esenciales de la empresa, escuchando a los colaboradores y stakeholders. 

Frente a las marcas convencionales, las marcas esféricas son aquellas que son capaces de diferenciarse, porque transforman la linealidad del discurso en volumen, porque enamoran y sorprenden y siempre, trabajando desde su propio ADN, siendo fieles a su naturaleza.  Como apasionada de la comunicación, rubro al que he dedicado mi trayectoria profesional, me consta que ninguna innovación o acción de marketing de una marca tiene sentido si, para realizarla, deja de lado aquello que la hace única. 

Cualquier marca que apueste por la transformación y quiera experimentarla de una forma viva y enriquecedora puede convertirse en una marca esférica. ¿Cómo? Empezando a trabajar desde el corazón de esa esfera, desde las entrañas de la marca, interiorizando el mensaje que quiere lanzar y convirtiéndolo en un radio que la conecte con sus públicos desde un punto de vista original y auténtico. Los mensajes de la marca se han de plasmar, a través de una estrategia de comunicación, para llegar a nuevos horizontes comunicacionales.

En mi opinión, cuando se logra ese equilibrio entre valores y mensajes, los públicos convergen hacia los ejes de rotación de esas marcas esféricas, donde deberán encontrar acciones disruptivas y mensajes originales, sin barreras entre lo online y lo offline.  Las marcas esféricas son las que poseen volumen, resultados tangibles, medibles y con una trazabilidad clara, con indicadores de notoriedad y que permiten asegurar el éxito de cada acción de comunicación. 

Es un camino solo para valientes, lleno de desafíos. La línea de meta es el éxito. Creo que hoy más que nunca, las marcas líderes, las que quieren sorprender y buscan liderar y anticiparse deben trabajar día a día, junto con los expertos, para cambiar la linealidad de la comunicación y dotarse de nuevas dimensiones que les permitan sorprender de una manera auténtica y esférica.