Analistas

Comunicar: internet lo ha cambiado todo

Los medios de comunicación se hallan en constante evolución. También, por supuesto, en Latinoamérica, donde el panorama está cambiando en consonancia con la transformación radical que ha supuesto internet y las redes sociales. Unas pocas cifras sirven para ilustrarlo. El consumo de medios de comunicación en papel ha caído a niveles de 1980, pero el consumo diario de información ha aumentado en 47 minutos (Marco General de los Medios en España 2017). También en 2017, por primera vez los suscriptores en Netflix superan a los de la televisión por cable (Nielsen Total Audience Report USA primer trimestre).

Un caso paradigmático es YouTube, que tiene una audiencia de 58% en España (Marco General de Medios), es la plataforma estrella en Latinoamérica (YouTube 2017), siendo Latam la región donde más crece. Brasil ocupa el segundo lugar en consumo mundial, después de Estados Unidos; México es el tercero; Colombia y Argentina figuran en el top 15.

Las redes sociales, no me canso de advertirlo, se han convertido en herramientas fundamentales para crear espacios de comunicación y opinión. Baste saber que cada 73 segundos se suben a la red 73 petabytes de información, el equivalente a la colección física de la Biblioteca del Congreso de EE.UU. Con predominio evidente del contenido audiovisual, con nuevas narrativas propias de unas nuevas generaciones.

No quiero extenderme con las cifras, pero me parece fundamental reflexionar sobre el impacto que en la comunicación tienen los 72,5 millones de jóvenes de entre 15 a 21 años en Latam-Caribe. Jóvenes comúnmente definidos como generación Z, que en Atrevia, la consultora que presido, hemos analizado en los estudios Generación Z. El último desafío generacional y Generación Z. El dilema. Son los CEO de mañana.

La preeminencia de las redes en Latam se comprueba no solo en los youtubers que rompen barreras (algunos nombres españoles tienen más seguidores en Latam que en España) sino también en figuras del periodismo o de la empresa que se han posicionado como líderes de opinión. Por otra parte, cierta desconfianza en la independencia de algunos medios de comunicación fomenta las redes sociales, vistas con mayor libertad de interlocución.

Según mi experiencia, al hablar de comunicación en Latinoamérica es crucial entender que lo global, lo local y lo regional son tres ámbitos clave que hay que estructurar. Por descontado, las compañías que operan en uno o varios países deben tener identificados a sus públicos locales y a los medios más relevantes. Pero no menos importante es tener presentes a los medios regionales, por su capacidad de influencia pues contribuyen a forjar opinión en el continente y son básicos para detectar ‘issues’ regionales que pueden repercutir en el país.

En paralelo, hay que dominar los nuevos formatos. El continente está viviendo una eclosión de formatos, surgen nuevas formas de ‘engagement’ como Pictoline, que transforma noticias en visuales infografías con forma de cómic y generan gran número de interacciones en RRSS.

¿Y qué sucede con el contenido? El contenido es el rey de la comunicación, el principio y el fin de todo. Historias de actualidad con relevancia social, contenidos globales que interesen a la globalidad y contenidos locales adaptados a sus públicos. Contenidos segmentados por audiencias y transmitidos mediante formatos innovadores que atraigan a públicos más jóvenes. Pero siempre, absolutamente siempre, contenidos veraces, rigurosos y de calidad.