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Colombia, un destino inversor en alza

La paz que está a punto de llegar a Colombia hace que el país crezca todavía más en atractivo para la inversión extranjera. Un atractivo que no nace solo del final de la guerra, sino que es una apuesta a largo plazo ya que arrancó mucho antes (como proyecto país de anteriores Ejecutivos) y ahora se va a ratificar con los acuerdos que se alcancen en La Habana y se ratifiquen, previsiblemente, en plebiscito. 

Ya en los años 90, Colombia empezó a posicionarse como un lugar atrayente para la inversión extranjera, situación que se consolidó con el gobierno de Uribe y luego con el de Santos, gracias a la reducción de la inseguridad y los sucesivos golpes que fue sufriendo la guerrilla. Esto, unido a la seguridad jurídica que ha logrado ir edificando el país en su historia reciente y a la mejora de clima de negocios, ha hecho de Colombia un lugar muy sugestivo para la inversión. 

De hecho, Colombia se ha constituido en los últimos 10 años en destino estratégico para las empresas globales. En ese periodo ha captado US$16.100 millones y Bogotá es una de las ciudades con mayor recepción de Inversión Extranjera Directa (IED) en Colombia: el año pasado captó US$487 millones que generaron más de 3.000 empleos con 40 nuevos proyectos de negocio. En 2015, pese a la caída experimentada, el país seguía siendo el cuarto receptor de IED detrás de Brasil, México y Chile.

Es, por supuesto, destino esencial para España. La inversión de las compañías colombianas en España crece a pasos acelerados y el interés de las empresas españolas por Colombia lo hace también con rapidez. Según el último “Panorama de la Inversión española en Iberoamérica”, Colombia es, con México, Brasil y Chile, el destino más atractivo y uno de los mercados donde las firmas españolas prevén seguir creciendo a futuro. Más de 450 compañías españolas trabajan ya en Colombia, donde España es el cuarto mayor inversor. 

La continuidad que los diferentes gobiernos han dado a las políticas de Estado y la apuesta por la seguridad jurídica explican parte del éxito, pero no todo. Además, pertenecer a la Alianza del Pacífico supone un atractivo añadido como plataforma para llegar a países desde Colombia, empezando por sus socios Chile, Perú y México. También se ha convertido en un lugar acogedor para la IED porque tiene un sólido entramado institucional encabezado por ProColombia, desde donde se llevan a cabo políticas públicas para atraer IED. La FDIA, ente dedicado a promover la inversión entre países, acaba de elegir a Colombia en la categoría de destino de inversión de futuro. Y el jurado destacó a ProColombia como ejemplo y modelo para organizaciones de promoción de inversiones.

Asimismo, la fuerte expectativa de futuro de Colombia en inversiones se apoya en que posee una gran diversificación en sectores y regiones en donde los inversionistas podrían impulsar proyectos. En el ámbito sectorial, y según el Foro Económico Mundial, Colombia ocupa el tercer lugar como país más atractivo para la inversión privada en infraestructura, superado solo por Brasil y Chile. Y de acuerdo con un ranking de A.T. Kearney, Colombia se ubicó en 2016 en el segundo puesto como el país más interesante para invertir en retail en Latam.  Además, esa diversificación en sectores va unida a otra regional. Bogotá no es la única zona atractiva en la que invertir. Por poner ejemplos: en Antioquia destacan sectores como el audiovisual, servicios, plásticos y caucho; en el Atlántico, agroquímicos y metalmecánica; en Bolívar, turismo; en Boyacá, servicios mineros; en Caldas, software y en Vichada, agroindustria.

Sin duda, no todo es de color de rosa y hay importantes retos que superar para que Colombia sea aún más atractiva para captar inversión. En primer lugar, lograr encarrilar el posconflicto, el gran reto a corto y medio plazo. En segundo, seguir impulsando las reformas. Hay mucho por hacer pero están puestos los mimbres: Colombia se ha convertido ya en lugar confiable y con excelente imagen internacional.