La viabilidad futura de cualquier tecnología que dependa de recursos naturales no renovables es insostenible. Ante este panorama, cabe preguntarse: ¿de dónde sacaremos la cantidad de energía necesaria para alimentar estas nuevas tecnologías?
La “desaparición del centro” es uno de los resultados de la perversidad de la política convertida en espectáculo, y nos condena a la maldición del “menos pior” y a votar más “en contra de” que “a favor de”