.
Analistas 12/08/2026

Lo que somos cuando Colombia se derrumba

Maritza Aristizábal Quintero
Editora Estado y Sociedad Noticias RCN

Síganos y léanos en Google Discover

Hace exactamente un año me tocó estar frente a una cámara contando la muerte de Miguel Uribe y hoy, un año después, me toca volver a contar una tragedia que tiene a Colombia mirando hacia el mismo lugar, esta vez no por la violencia de un hombre sino por la fuerza de la naturaleza.

Son imágenes distintas, pero hay algo profundamente parecido en ellas: por unas horas, por unos días, Colombia dejó de preguntarse quién estaba de un lado y quién del otro y simplemente entendió que había cosas que estaban por encima de cualquier diferencia.

Eso es lo que vuelvo a sentir ahora frente a las imágenes de los rescatistas y de los cientos de personas que se han metido entre los escombros para buscar vida.

Es conmovedor ver a alguien levantar una piedra para tratar de salvar a una persona que no conoce. No sabe su nombre, no sabe su historia, no sabe cómo piensa, no sabe por quién votó y probablemente nunca llegue a saberlo. Solo sabe que está ahí abajo y que hay que encontrarlo.

Quizás esa sea una de las imágenes más poderosas que nos está dejando esta tragedia: la de un país que, cuando la vida está en juego, no pregunta quién eres para ayudarte.

Esa es Colombia, la misma de hace un año. La Colombia que aparece cuando alguien necesita una mano, cuando una familia espera una noticia, cuando hay una vida en peligro, cuando el dolor es demasiado grande para que alguien pueda enfrentarlo solo.

Tal vez la naturaleza no nos está diciendo nada, y sería absurdo pretender que un terremoto tenga un mensaje político. Pero la historia sí parece insistirnos en algo que nosotros mismos olvidamos con demasiada frecuencia: que somos capaces de estar juntos.

Lo hemos visto tantas veces que ya no tenemos el derecho a olvidarlo. Ese es el país que deberíamos intentar conservar cuando pase esta tragedia.
Porque Colombia no solamente necesita que nos unamos cuando la tierra tiembla. No solamente cuando asesinan a uno de los nuestros. No solamente cuando tenemos miedo o cuando una tragedia nos obliga a recordar que nos necesitamos.

Hay una Colombia que lleva mucho tiempo necesitándonos juntos.

Se los confieso: me he quebrado mil veces contando estas tragedias. Pero también hay algo que agradezco profundamente poder contar: que, cuando todo se derrumba, los colombianos sabemos reconstruirnos.
Poder contar que hay personas capaces de pasar horas removiendo ruinas para salvar a alguien que no conocen.

Poder contar que hay rescatistas que no se rinden, familias que siguen esperando, periodistas que siguen buscando información y ciudadanos que siguen llegando con sus manos, con agua, con comida, con una pala o simplemente con la voluntad de ayudar.

Poder contar, en medio de tanta tristeza, que todavía existe una Colombia que entiende que la vida del otro también es nuestra responsabilidad. Ojalá esta vez no necesitemos otra tragedia para recordarlo.

Ojalá cuando se retiren los escombros, cuando vuelvan las discusiones políticas, cuando regresen las campañas y las peleas, cuando volvamos a nuestras propias trincheras, algo de esto se quede con nosotros. La confianza, la empatía, la esperanza… la solidaridad.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 12/08/2026

Viva la democracia

No hay duda de que nuestra democracia tiene fallas y todavía persisten el clientelismo y los feudos podridos en algunas regiones del país

ÚLTIMO ANÁLISIS 10/08/2026

De la fiesta a la orgía de corrupción y despilfarro

El desastre ético del proyecto progresista se hizo evidente tras una seguidilla de escándalos institucionales y denuncias que salpican al entorno más íntimo de la Casa de Nariño

ÚLTIMO ANÁLISIS 10/08/2026

Cualquiera puede detener la montaña rusa

Si un colaborador detecta una condición que podría comprometer la integridad de una atracción, de un visitante o de un compañero, tiene la responsabilidad de reportarla