Esta, la pandemia del coronavirus, es insólita: en momentos en que la humanidad se entendía más libre, nos prohíben incluso salir a la calle; con la tecnología más avanzada para conectarnos nos obligan a aislarnos; y el amor que cada vez se parecía más a la respuesta de todas las preguntas, ahora resulta letal, la más mínima muestra física de cariño, una caricia, un beso o cualquier contacto físico, nos puede llevar a la muerte.

Es sin duda el momento más difícil que haya atravesado mi generación ¡Nuestra propia guerra mundial! Desde el principio he insistido en que no podemos entrar y salir igual. Tenemos que hacerlo convertidos en mejores personas, desde la lectura individual, y mejor país, desde el punto de vista colectivo.

Es por eso que en tiempos donde reina la incertidumbre y la confusión, donde es más fácil encontrar malas noticias, criticar, destruir, derramar la leche y llorar sobre ella, siete medios de comunicación nos hemos unido para escuchar a la sociedad. Abrimos un espacio para que entre todos diseñemos ese mejor mundo. Que cuando pasemos la página de la crisis de la salud, tengamos los insumos para enfrentar la crisis económica y la social.

Abrimos una gran tribuna para exponer su idea. Una que unida a la de millones serán la hoja de ruta. Y con humildad les presento mi propuesta. No requiere de nada, ni plata, ni burocracia, solo de un esfuerzo personal: mi idea para avanzar es un gran pacto nacional de unidad y no agresión.

Y es que, si bien la crisis ha evidenciado profundas carencias, en el sistema de educación, en el sistema de salud, en el penitenciario, una desigualdad extrema y una ineficiencia estatal para llegar a los más vulnerables, todo se puede solucionar con dinero y recursos. Por eso creo que el problema más grande, más sencillo y a la vez más difícil de resolver, está enquistado en la clase política que no ha logrado ni siquiera en este momento deponer sus odios. Al contrario, los vuelve contagiosos y arrastra a miles de ciudadanos al radicalismo a cuenta de alimentar sus egos electorales. La pandemia va a pasar, pero si esto sigue como está, podremos estar aliviados, pero seremos una sociedad más enferma.

El pacto nacional de unidad y no agresión que hoy le propongo a la clase dirigente de este país a ti como ciudadano, periodista, empresario, maestro, líder social o lo que quiera que sea, tiene tres elementos. El primero que las agudas peleas políticas se pospongan, que canalicemos todos nuestros esfuerzos en identificar ese enemigo común y generemos discursos empáticos de unidad que nos ayuden a ver la luz al final del túnel y no que ensombrezcan más el camino. El segundo que los debates en redes sociales no suban de tono, está bien generar discusiones alrededor de un tema, pero sobran las etiquetas estigmatizantes o las frases enjuiciadoras. Y el tercero que las discrepancias entre entidades locales y nacionales se resuelvan en privado. Si a los ciudadanos se nos expone ante esa polémica y descoordinación no habrá autoridad para exigirnos una acción coordinada.

Esta no es solo una idea, hoy mismo puede empezar a ponerla en práctica. Yo como ciudadana y periodista ya lo hago. Ahora es su turno, Colombia lo necesita, su idea para avanzar se puede convertir en otro paso hacia un gran futuro para nuestro país.