Analistas

Reinas, ángeles y princesas

El hijo menor de La Princesa de Gales, Lady Diana, el Príncipe Harry de Inglaterra, anunció su compromiso con la actriz Meghan Markle. El heredero a la corona de una de las monarquías más antiguas y tradicionales se va a casar con una mujer mestiza, no anglicana, americana, feminista y divorciada…

¡Cómo han cambiado los tiempos! En 1936, el Rey Eduardo VIII debió abdicar debido a su relación con una mujer americana divorciada. En cambio, el año pasado la Casa Real salió a defender a Markle por acoso en redes sociales mientras que a finales de los 90’s guardó un silencio (muy mal visto por parte del público) ante el acoso insidioso de la prensa a la Princesa Diana de Gales, que finalmente resultó en su trágica muerte.

Es muy inteligente de parte de la Casa Real oír el sentir de la sociedad y evolucionar. Volverse más incluyente y tolerante sienta un precedente importante, establece un modelo a seguir para las instituciones. También inspira lealtad por parte de los súbditos, alineándose con ellos como una familia mixta, movida por amor y no solo por convenciones. Actos como estos reafirman a la familia Real como íconos de la sociedad del siglo XXI.
Esta semana también ha sido noticia el famoso desfile de la marca de ropa interior Victoria’s Secret, rodado en Shanghai este año. De una parte, el gobierno chino negó la visa de varias celebridades y modelos que iban a desfilar, al igual que a influenciadores y bloggeros que iban a cubrir el evento.

La caída de una modelo china en pasarela se convirtió en tendencia y tuvo más de 600 millones de reproducciones y el after party fue interrumpido por la policía.

La marca de ropa interior Victoria’s Secret ha creado íconos de belleza femenina durante los últimos 20 años. Su estrategia de posicionamiento se ha centrado en un espectacular desfile anual protagonizado por las modelos mejores pagas del mundo filmado en locaciones de renombre y con alta expectativa por la transmisión televisada cuya audiencia ha llegado hasta 10 millones de televidentes y le ha dado un reconocimiento mundial.

Actualmente, además de los temas logísticos y de ejecución en un mercado nuevo, Victoria’s Secret enfrenta problemas más de fondo. La audiencia del extravagante desfile ha venido disminuyendo paulatinamente en los últimos años y las ventas este año muestran una caída de 11% con respecto al año pasado. A pesar de ser todavía una marca líder en el mercado americano, es claro que la marca se está diluyendo, de ahí la apuesta de la empresa por el enorme mercado chino.

No obstante, varios expertos concuerdan en que el problema de Victoria’s Secret está en que el estereotipo de belleza voluptuoso y sensual que promueve está alejado de la realidad y de la sensibilidad de las clientes de hoy en día. Y al mirarlo es cierto que, mientras cada día hay más movimientos por un concepto de belleza incluyente y diverso, la marca ha permanecido estancada en una misma imagen por 20 años.

Mientras la categoría de athleisure surgió y se ha convertido en una oportunidad de mercado con crecimientos astronómicos durante los últimos 5 años, Victoria’s Secret continúa ofreciendo una línea centrada en la seducción y no en la comodidad y funcionalidad que las clientes están buscando.

Es entonces cuando yo me pregunto si una de las monarquías más antiguas del mundo puede abrir su mente, ser incluyente y celebrar la diversidad social, ¿por qué no puede hacerlo una compañía que sirve a las mujeres? ¿Por qué no podemos todos?