ANALISTAS

Yo voy
lunes, 9 de marzo de 2020

Más columnas de este autor María Claudia Lacouture

Será un año de dificultades para el turismo mundial. La situación por el coronavirus no solo ha generado pánico, sino que está afectando a toda la industria, pese a los llamados a la sensatez y a la prudencia de la OMT y la OMS, las agencias de las Naciones Unidas para el turismo y la salud. Las reservas de vuelos y de hoteles han caído en picada en Asia y Europa y la cautela -excesiva o no- amenaza con convertir 2020 en el peor año de la historia para el sector y en un calvario para las grandes economías que tienen una fuerte dependencia del flujo de turistas.

Se han cancelado varios encuentros internacionales, ferias, asambleas, reuniones, disputas deportivas, espectáculos, y algunos países, como Italia, suspendieron clases escolares y sugirieron el teletrabajo para detener la rápida expansión del virus. La OMT han instado al sector turístico a proceder con prudencia, a que se hagan evaluaciones del riesgo local, se sigan las recomendaciones generales de la OMS, que se considere a cada eslabón de la cadena de valor del turismo y se involucren todas las instituciones.

Es importante que el sector público continúe reforzando las medidas para prevenir el contagio, que evalúe opciones que incentiven y acompañen a la industria de turismo, como es el caso de los incentivos de EE.UU., y fortalecer la campaña de “Yo voy”, y voy seguro porque tomo precauciones.

Los privados, por su parte, podrían activar un plan de colaboración, capacitación de su personal y difundir información veraz y oportuna. Todos podemos documentarnos bien y contribuir al manejo sensato de las situaciones para que nuestra economía se mantenga activa y no se detenga.

Al comenzar el año, la OMT mantenía su pronóstico de un crecimiento entre 3% y 4% para 2020, pero es sabido que la primera temporada del año, la Semana Santa, ya presentará números bajos, por lo que los operadores prevén rebajas para la temporada de primavera e, incluso, para el verano.

La tendencia, de momento, es a quedarse en casa, o hacer turismo interno seguro, por lo que este año los destinos nacionales deben trabajar con mucho entusiasmo para mantener el dinamismo de los últimos años al margen de la propagación del virus en el país, ya que la incertidumbre se mantendrá mientras no haya un control de su expansión, o una cura confiable.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) señaló en su último informe que en el actual escenario el crecimiento mundial podría caer a 1,5% en 2020, la mitad de la tasa proyectada antes del brote del virus. Otras entidades de análisis financiero calculan una rebaja entre medio y un punto esa reducción, mientras que para Colombia el cálculo solo le descuenta 0,35%.

Así que mientras se despejan los nubarrones y con una buena coordinación institucional entre las diferentes instancias de Gobierno y todos los eslabones de la cadena turística propongamos planes innovadores y ofertas atractivas. Además, con un dólar tan costoso la opción nacional viene muy bien.

Es muy probable que en pocos meses el coronavirus sea apenas una gripa más y que el turismo, siempre ágil y flexible, se recupere pronto, pero hoy el panorama es muy preocupante por las medidas extremas que se han tenido que adoptar. Por eso es importante pensar en todas las acciones que estimulen la confianza en el país y que los colombianos apoyemos al desarrollo económico viajando y disfrutando de nuestra riqueza turística.